“Decidieron matarlo” - 28 de marzo (Juan 11, 45-56)
Sobre este episodio
PADRE JOHN KENNY Juan 11, 45-56 Muchos de los judíos que habían ido a ver a María y vieron lo que Jesús hizo (resucitar a Lázaro), creyeron en él. Pero algunos fueron a contarles a los fariseos lo que Jesús había hecho. Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos reunieron el Consejo y dijeron: “¿Qué vamos a hacer? Este hombre está realizando muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación.” Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote ese año, les dijo: “Ustedes no entienden nada. No se dan cuenta de que les conviene que un solo hombre muera por el pueblo y no que toda la nación perezca.” Esto no lo dijo por sí mismo, sino que, como sumo sacerdote ese año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Desde ese día decidieron matarlo. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a una región cercana al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y se quedó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos subían a Jerusalén antes de la fiesta para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: “¿Qué les parece? ¿Vendrá a la fiesta?”