7 de septiembre | Lo que revelan las prisas | Práctica del día
Sobre este episodio
Lo que revelan las prisas Práctica del día Solíamos vivir apurad@s. Corríamos de una tarea a otra, adelantábamos mentalmente lo que faltaba y sentíamos una tensión constante por llegar, resolver o terminar. Creíamos que la prisa era solo consecuencia de tener mucho que hacer. En un camino espiritual con fundamento vamos descubriendo que las prisas no hablan tanto de nuestra agenda como de nuestro estado interior. Debajo del apuro casi siempre hay una desconfianza: la sospecha de que, si no lo controlamos todo nosotr@s, las cosas no llegarán a buen término. El ego no soporta esperar porque no cree que exista un orden mayor sosteniendo la Vida. Por eso la prisa es, en el fondo, una forma sutil de soberbia. Damos por hecho que todo depende de nuestra intervención, de nuestro ritmo, de nuestra vigilancia. Y en esa carrera perdemos justamente lo que buscábamos: la presencia, la claridad y la paz. Cuando aprendemos a confiar, el paso se serena. Descubrimos con alivio que no todo depende de nosotr@s. Aprendemos a atender una sola cosa a la vez y a soltar mentalmente lo que no corresponde con la ocupación del instante presente. Así, la paz se cultiva en el interior y, poco a poco, reordena todo nuestro mundo. Hoy: Observaré los momentos en que la prisa me tensa y me preguntaré qué desconfianza la sostiene. Haré una sola cosa a la vez, con atención, recordando que hay un orden mayor que no depende solo de mi esfuerzo. ___ © Espiritualidad con Fundamento. Puedes escuchar esta práctica en audio en el Podcast de Espiritualidad con Fundamento. Síguenos en las principales plataformas (Spotify, IVOOX, APPLE PODCAST).