“Amarás al Señor, tu Dios. Amarás a tu prójimo” (Marcos 12, 28b-34)
Sobre este episodio
Amar a Dios es, en primer lugar, aceptar su amor, porque Él nos amó primero. El amor al prójimo se expresa de forma concreta. “Tuve hambre y me diste de comer”; sin olvidar que la necesidad más profunda del ser humano es “amar y ser amado” y eso pasa por construir vínculos fraternos. Mi reflexión sobre el evangelio de este XXXI domingo durante el año, 3 de noviembre de 2024. Bendiciones. + Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay.