No es en tus fuerzas.
Sobre este episodio
Cuando intentamos sostener la vida con nuestras propias manos, el cansancio se vuelve un compañero constante. La mente se llena de dudas, el corazón se llena de presión y el espíritu se llena de silencios que pesan. Pero cuando soltamos, cuando dejamos de luchar solos, cuando permitimos que Dios tome el lugar que le corresponde, algo dentro de nosotros se aligera. No porque los problemas desaparezcan, sino porque dejamos de enfrentarlos desde la autosuficiencia. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.