Cuando las puertas se cierran.
Sobre este episodio
Cuando una puerta se cierra, no es Dios alejándose. Es Dios reordenando. Es Él guiándonos hacia un lugar donde nuestra alma pueda crecer, sanar o descubrir algo que no habríamos visto si todo hubiera seguido igual. En esos momentos, la fe se vuelve más que una palabra: se convierte en un acto de confianza, en un susurro que dice “sigue caminando, incluso si no ves el siguiente paso”. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.