A quién estás consagrando tu vida?
Sobre este episodio
Consagrar la vida no es un acto solemne reservado para momentos extraordinarios. Es un movimiento cotidiano, un gesto continuo que se renueva en lo pequeño: en cómo amamos, en cómo escuchamos, en cómo respondemos a lo que la vida nos presenta. Y cuando elegimos consagrarnos a Dios, no lo hacemos desde el miedo, sino desde la certeza de que en Él encontramos dirección, propósito y descanso. Es una entrega que no nos quita, sino que nos devuelve a nosotros mismos. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.