La consagración diaria.
Sobre este episodio
La consagración diaria no se trata de perfección, sino de disposición. Es despertar con la conciencia de que no caminamos solos, de que cada decisión, cada palabra y cada pensamiento pueden convertirse en una oportunidad para reflejar la presencia de Dios en lo cotidiano. Es elegir, una y otra vez, rendir nuestras cargas, nuestros temores y nuestras expectativas, para abrazar la paz que solo surge cuando confiamos plenamente en Él. En esa entrega constante descubrimos que la gracia no es un evento aislado, sino un flujo continuo que nos sostiene y nos transforma. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.