Nada me separará de Su amor.
Sobre este episodio
Nada en esta vida tiene la fuerza suficiente para romper el lazo que Dios ha tejido entre su corazón y el nuestro. Su amor no depende de nuestro desempeño, de nuestras temporadas, ni de nuestras emociones cambiantes. Es un amor que permanece cuando fallamos, que nos sostiene cuando nos debilitamos y que nos abraza incluso cuando sentimos que no lo merecemos. Vivimos en un mundo donde muchas cosas se desgastan, se rompen o se pierden, pero el amor de Dios no es una de ellas. Su amor es firme, inquebrantable y eterno. Y cuando lo reconocemos, algo dentro de nosotros se alinea, se calma y se fortalece. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.