Cuando ya no puedo más.
Sobre este episodio
Hay momentos en los que el alma llega a un punto de quiebre silencioso. No es un estallido, no es un grito, es más bien un cansancio que se acumula despacio, como si cada día dejara un peso nuevo sobre los hombros. Llega un instante en el que uno se descubre respirando más lento, pensando más despacio, preguntándose cómo seguir adelante cuando las fuerzas parecen haberse evaporado. Y aunque por fuera todo pueda verse normal, por dentro se libra una batalla que casi nadie conoce. Es ese lugar íntimo donde el corazón confiesa lo que la boca no se atreve a decir: “Ya no puedo más”. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.