Vale la pena vivir con resentimiento y rencor?
Sobre este episodio
El resentimiento tiene una manera muy sutil de instalarse. No llega de golpe; se va formando con pequeñas decepciones, con expectativas rotas, con momentos en los que sentimos que no nos trataron como merecíamos. Y el rencor, cuando se queda demasiado tiempo, empieza a ocupar espacios que deberían estar llenos de paz, de creatividad, de descanso. No es que ignoremos lo que pasó, ni que minimicemos el dolor. Es simplemente reconocer que vivir aferrados a lo que nos hirió termina robándonos más de lo que creemos. A veces pensamos que guardar rencor nos protege, pero en realidad nos encierra. Pensamos que nos da fuerza, pero en realidad nos desgasta. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.