Amarme como Dios me ama.
Sobre este episodio
Amarme como Dios me ama no es un acto de egoísmo, sino un acto de humildad. Es reconocer que si Dios me ve con amor, entonces yo también puedo aprender a verme con esa misma mirada. Es dejar de pelear contra mi historia, contra mis procesos, contra mis imperfecciones, y empezar a abrazar la verdad de que soy valioso no por lo que hago, sino por quién me creó. Es aprender a tratarme con la misma compasión que Dios me ofrece cada día, a hablarme con la misma suavidad con la que Él me habla, a caminar con la misma paciencia con la que Él me guía. Amar lo que Dios ama incluye amarme a mí mismo, no desde la soberbia, sino desde la gratitud. Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.