265. La receta de un cisma a fuego lento
Sobre este episodio
La consagración ilícita por parte de la FSSPX de cuatro obispos en Écône, el 1 de julio, ha clonado el pulso que Marcel Lefebvre inició contra Juan Pablo II treinta y ocho años antes. Pero, en esta ocasión, veinticuatro horas más tarde, León XIV decretaba la excomunión de los dos arzobispos consagrantes, de los cuatro nuevos prelados y de toda persona que se hubiera adherido formalmente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández, el texto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe declara ilícitos los sacramentos que administren estos sacerdotes y deja sin efecto las concesiones que en su día hicieron Benedicto XVI y Francisco. No obstante, también abre una vía de retorno a la comunión con la Sede Apostólica mediante los nuncios y con un protocolo de readmisión claramente definido. Detrás del apego al misal de Pío V late algo más hondo: la negación del Concilio Vaticano II, de la colegialidad, del ecumenismo y de la libertad religiosa. Francia continúa siendo el bastión de un movimiento crecido al calor de la polarización, cuyo superior general, Davide Pagliarani, ha replicado la excomunión a Roma con una carta desafiante. Ningún cisma estalla de golpe: se cuece despacio, entre disidencias sutiles y tradiciones idealizadas.