273. Conciliar América
Sobre este episodio
La Iglesia en América Latina y el Caribe se ha consolidado como uno de los principales espacios de recepción del Concilio Vaticano II, cuyo impulso renovador sigue marcando su camino pastoral. Así lo reflejan los análisis recogidos por Vida Nueva con motivo del lanzamiento de Vida Nueva América, su nueva edición dirigida al continente. Según Agenor Brighenti, coordinador del Equipo de Reflexión Teológico-Pastoral del CELAM, la región pasó de ser una Iglesia que imitaba a Europa a protagonizar, desde la Conferencia de Medellín de 1968, una recepción creativa del Concilio. A ese periodo siguieron décadas de estancamiento con Puebla y Santo Domingo, hasta que Aparecida recuperó en 2007 la tradición profética latinoamericana. De aquel proceso derivan hitos como el Sínodo de la Amazonía, la Primera Asamblea Eclesial y el Sínodo de la Sinodalidad. Emilce Cuda, actual secretario del Pontificio Consejo para América Latina, define el Vaticano II como una obra inconclusa que la región tradujo en praxis misionera. Frente al auge de un catolicismo meramente devocional, la acogida de la encíclica Magnifica humanitas confirma la vigencia de la Doctrina Social en el continente.