278. Querida y explotada Amazonía
Sobre este episodio
La Iglesia católica en la Amazonía ecuatoriana mantiene su compromiso con los pueblos originarios siete años después del Sínodo celebrado en Roma, haciendo frente a la contaminación petrolera y a la violencia ligada a la minería ilegal. Con el apoyo de Manos Unidas, hasta ciento veinticinco familias rurales de Sucumbíos captan agua de lluvia para potabilizarla, porque, de otro modo, solo tendrían disponible el agua que el petróleo contamina. El compromiso es tal que el Vicariato Apostólico de Aguarico ha decidido incluso rechazar cualquier aportación económica de empresas petroleras y mineras para así preservar su libertad de denuncia. Y es que se trata de una región donde los derechos a veces se compran y se venden. Una sentencia judicial de 2021 ordenó retirar los mecheros que queman gas de yacimientos petrolíferos y, sin embargo, su número ha pasado de 440 a 486. Tal es la situación que la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) ha llegado a documentar hasta once casos de vulneración de derechos en seis países y en la Triple Frontera. La Iglesia, por tanto, reivindica la ecología integral como parte esencial de su misión.