III domingo de Cuaresma
Sobre este episodio
El Señor es bueno, no nos trata como merecen nuestras culpas. Al mismo tiempo que nos urge a que ya, hoy, nos convirtamos, también nos tiene una paciencia infinita
El Señor es bueno, no nos trata como merecen nuestras culpas. Al mismo tiempo que nos urge a que ya, hoy, nos convirtamos, también nos tiene una paciencia infinita