Salmo 37 A, Agotado
Sobre este episodio
Salmo 37 A Señor, no me reprendas con ira, no me corrijas con furor. Tus flechas se me han clavado y tu mano pesa sobre mí. No hay parte ilesa en mi cuerpo, a causa de tu enojo, no me queda un hueso sano, a causa de mi pecado. Mis culpas sobrepasan mi cabeza; como fardo pesado gravitan sobre mí. Hieden mis llagas podridas, a causa de mi insensatez. Estoy encorvado, profundamente abatido, todo el día camino sombrío. ¡Tengo las espaldas ardiendo, no hay parte ilesa en mi cuerpo! Agotado, totalmente aplanado, rujo y bramo en mi interior. Señor mío, mis lamentos están ante ti, no se te ocultan mis gemidos.