Salmo 2: Tú eres mi hijo
Sobre este episodio
Salmo real que nos trae a la memoria la escena en la que un hombre de poder mira a un preso que está a su lado atado, golpeado, humillado, despreciado… y le pregunta: «Entonces, ¿tú eres rey?» . El hombre con rostro ensangrentado, llamado Jesús, le responde: «Tú lo has dicho, yo soy rey, para eso he nacido, para ser rey«. Observa, mira, analiza desde el Alma y verás que hay detrás de las cosas de la realidad aparente, porque, dice el salmo, «tú eres mi hijo«. Decreto: Pídemelo, te daré en herencia las naciones. Salmo 2 ¿Por qué se amotinan las naciones, y los pueblos planean un fracaso? Se alían los reyes de la tierra, los príncipes conspiran contra el Señor y contra su Mesías: «rompamos sus coyundas, sacudamos su yugo». El que habita en el cielo sonríe, el Señor se burla de ellos. Luego les habla con ira, los espanta con su cólera: «yo mismo he establecido a mi Rey en Sión, mi monte santo». Voy a proclamar el decreto del Señor; El me ha dicho: «Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy. Pídemelo: te daré en herencia las naciones, en posesión, los confines de la tierra: los gobernarás con cetro de hierro, los quebrarás como jarro de loza». Y ahora, reyes, sed sensatos; escarmentad, los que regís la tierra: servid al Señor con temor, rendidle homenaje temblando; no sea que se irrite, y vayáis a la ruina, porque se inflama de pronto su ira. ¡Dichosos los que se refugian en él!