Salmo 3: En Paz me acuesto
Sobre este episodio
¡Qué don tan maravilloso el de poder dormir y poder levantarse, en paz! El sueño profundo es una bendición. Jaculatoria: «En paz me acuesto y en seguida me duermo«. Misericordia y Paz. Salmo 3 Señor, ¡cuántos son mis enemigos, cuántos los que se levantan contra mí!, cuántos dicen de mí: ¡Ni siquiera Dios le ayuda! Pero tú, Señor, eres un escudo en torno a mí, mi gloria, tú me haces levantar cabeza. Si a voz en grito clamo al Señor, Él me escucha desde su monte santo. Me acuesto, enseguida me duermo, y me despierto, porque el Señor me sostiene. No temeré las saetas de un ejército desplegado alrededor contra mí. ¡Levántate, Señor, sálvame, Dios mío! Abofetea a todos mis enemigos, rompe los dientes de los malvados. ¡De ti, Señor, viene la salvación, y la bendición para tu pueblo! También te puede interesar, http://www.deoao.org/vida-y-teologia/el-peregrino-insatisfecho.html