Salmo 60, a la sombra de tus alas
Sobre este episodio
La oración se eleva por encima de las nubes desde el confín de la tierra para un doble pedido: por una parte que Dios sea Roca y Refugio y por otra que lo acoja en su templo a la sombra de sus alas. El recuerdo del pasado es, para el pueblo de Israel, garantía para el presente, siempre que vaya siempre acompañado de dos fuerte escoltas: Fidelidad y Lealtad. El salmo termina con un alabanza. Decreto: Refugiado al amparo de tus alas. Paz y bien. Bendiciones