Dia 31 | Cada sí que das, le cuesta algo a tu visión
Sobre este episodio
Cada vez que dices que sí a algo, le estás diciendo que no a otra cosa. Siempre. Porque el tiempo y la energía son finitos. El problema es que el coste del sí muchas veces no lo vemos hasta que ya es demasiado tarde. Hay una asimetría en cómo percibimos los síes y los noes. El sí se siente bien inmediatamente: aceptas una reunión y la persona queda contenta, aceptas un proyecto y parece una oportunidad, aceptas un compromiso y pareces disponible y colaborador. El coste del sí es diferido — lo pagas después, cuando ya no tienes tiempo para lo que importaba, cuando el proyecto que aceptaste te consume más de lo que generó, cuando la reunión que tuviste no llevó a nada útil pero te costó dos horas de energía.