Hablar bien no es ser sangrón
Sobre este episodio
En México, y en buena parte de Latinoamérica, usamos la lengua con picardía, con ritmo, con humor. Pero también, con mucha costumbre y poca conciencia. Decimos cosas como “subir para arriba”, “entrar adentro” o “me alineo a la línea” sin darnos cuenta de que estamos llenando nuestro lenguaje de redundancias que le restan fuerza a lo que decimos. Estas expresiones se conocen como pleonasmos, y aunque en literatura pueden ser una figura retórica válida, en la comunicación cotidiana o profesional son errores que demeritan tu mensaje. ¿Por qué? Porque hacen que tu discurso parezca descuidado, impreciso o poco consciente. El problema no es solo gramatical. Es de imagen. Roberto Franco Briones Consultoría en Imagen Pública ICONOS www.consultoriaiconos.com WApp: 33 1772 0089 Tel. 55 6360 4389