Daniel García (Occam Agencia Digital) · 1.ª parte: «Bitcoin es una de las que menos me gustan» — y minando aprendió que le habría ido mejor comprando
Sobre este episodio
Primera parte del programa del lunes 11 de diciembre de 2023, emitido en directo, hasta la pausa. Carlos Puig Sagi-Vela entrevista a Daniel García, consejero delegado de Occam Agencia Digital. Es la media hora de la trayectoria, y trae dos cosas que no se oyen en ningún otro programa del archivo: una minería doméstica contada con sus números reales, y un invitado que dice que bitcoin es de las criptomonedas que menos le gustan. Las cifras y las opiniones son suyas, no del programa, y nada de esto es una recomendación de inversión. DE QUÉ SE HABLÓ CÓMO SE PRESENTA, Y CARLOS LE LEE SU PROPIA FICHA. La había buscado en sus redes: «cuando la gente me conoce, tiende a decir que mis habilidades y experiencia no son las de un chico de veintitantos años; supongo que no soy un tipo normal». Y el arranque es de manual: grado superior de desarrollo de aplicaciones multiplataforma y, en segundo curso, alta de autónomo. Primero trabajando desde casa, y a los pocos meses a un coworking, por una razón que vale como consejo: «desde casa, al estar solo y no tener experiencia, tampoco podía compartir ni aprender de nadie». Carlos le pincha con lo de aspirar a un sueldo fijo para toda la vida y la respuesta es seca: «mi sueño era tener una empresa, y en cuanto pude lo intenté». DE DÓNDE SALE OCCAM, QUE NO EMPEZÓ SIENDO LO QUE ES. En el coworking conoció a su socio, también Dani. Occam ya existía, pero como productora audiovisual. Les llegó un proyecto para Calidad Pascual que necesitaba desarrollo —una plataforma de formación y todos los vídeos que iban dentro— y en 2016 decidieron juntarse: «si ya vamos a participar en proyectos en conjunto, ¿por qué no empezamos a mezclar el vídeo con el software?». De ahí salió una empresa que es a la vez productora y casa de desarrollo. 2017: UN ICO, ESTADOS UNIDOS Y UN FRACASO CONTADO SIN MAQUILLAR. Les concedieron un ICO y con parte de ese dinero abrieron sociedad en Estados Unidos. «Salió mal, porque Estados Unidos es un mercado muy complejo, durísimo: hay que hacer las cosas muy bien, tener gente allí que sepa moverlo y dedicar muchos recursos.» Lo que sí se trajo de aquel mes en Miami fue otra cosa: la gestoría que les montó la empresa estaba montando máquinas de minería para sus clientes, y así descubrió el asunto. Antes de eso, dice, «no conocía las criptomonedas para nada». Y AQUÍ ESTÁ EL BLOQUE QUE JUSTIFICA EL PROGRAMA: LA MINERÍA, CON NÚMEROS. Volvió de Miami y se montó una máquina en casa: un prototipo de unos 3.000 euros con tarjetas gráficas NVIDIA; cuando vio que funcionaba, montó dos más. Como era un minero minorista, se programó un software propio para cambiar de moneda cada día según cuál fuera la más rentable por algoritmo. La ventana buena fue corta: de finales de octubre de 2017 a febrero o marzo de 2018 — cuando empezó, «bitcoin valía 2.600 dólares». Y las cifras del momento óptimo, que son suyas: las tres máquinas llegaron a generar unos 200 dólares diarios, con un gasto eléctrico de unos 500 (no precisa el periodo de esa segunda cifra, así que se cita tal cual). Tuvo que reformar en casa para meterlas y «daban un calor; menos mal que era invierno». Y el detalle que casi nadie tiene en cuenta: una tarjeta usada para minar «probablemente no dure más de tres años». Las vendió cuando aún era rentable. LA FRASE QUE MÁS VALE DE TODO EL BLOQUE, Y ES UNA AUTOCRÍTICA. Liquidaba lo minado todos los días, porque «entendía que mi negocio era minar, no era invertir». Y la conclusión, mirando atrás: «creo que hubiera ganado mucho más dinero si en ese momento hubiera invertido directamente en criptomonedas grandes antes que haber montado el proyecto de minería. Pero eso nunca se sabe.» ESTONIA, Y UNA VENTANA QUE SE CERRÓ. En paralelo montó allí una empresa, obtuvo licencias de exchange «que en Estonia ya existían en ese año» y creó una criptomoneda propia. Su lectura de lo que pasó después: fueron muy rápidos y les salió mal por temas de blanqueo, «y ahora mismo en Estonia es prácticamente imposible obtener licencias». El proyecto también salió mal, y lo asume: «cuando emprendes, siempre tienes el riesgo de fallar». Lo que sí aprendió es el funcionamiento punto a punto, porque montar una criptomoneda te obliga. POR QUÉ LA MINERÍA CASERA SE ACABÓ, EXPLICADO EN TRES FACTORES. Dio talleres de minería en The Block Learning junto a José Luis Cáceres, de NWC10, que también ha pasado por este programa. Y hoy lo ve así: alcanzar rentabilidad es muy complejo si no te unes a una granja o a una empresa que lo haga de forma masiva; en Europa la electricidad es muy cara; y el clima manda, porque se mina donde hace frío para refrigerar con aire natural — «si lo hicieras en España tendrías que montar aire acondicionado, con lo cual más gasto». LA DIFERENCIA ENTRE SABER DE BLOCKCHAIN Y SABER EJECUTAR. Es su ventaja competitiva y lo dice sin rodeos: «hay mucha gente que sabe de blockchain a nivel de consultoría, pero que sepan ejecutar hay muy poca». Y explica por qué: en cualquier proyecto con criptomonedas mezclas desarrollo y finanzas, que son dos mundos distintos. Gente que haya minado, creado un token y montado un exchange en Estonia, calcula Carlos, «a lo mejor estáis tú y tres más» en España. EL CRIPTOTEST MÁS RARO DEL ARCHIVO, Y ES ORO PORQUE VA A LA CONTRA. Se declara «un punto medio», y suelta: «bitcoin es una de las que menos me gustan». Su argumento es tecnológico, no de precio: se pueden hacer contratos inteligentes en bitcoin, «pero es complejísimo», y existen Ethereum, Solana o Cardano, «más sencillas, más baratas y más rápidas». Reconoce lo demás sin pelearlo: bitcoin seguirá siendo el número uno, es el que más nodos tiene y por tanto el más seguro, y por eso será la reserva de valor y los ETF saldrán sobre él primero. Lo que no le encaja es el por qué: «a nivel tecnológico me choca que bitcoin siga siendo el top 1 cuando ya hay alternativas mejores. Por eso yo no invierto en bitcoin.» Y EL CONTRAPUNTO LO PONE CARLOS CON DOS ARGUMENTOS BUENOS. El primero lo trae de Enrique Dans, invitado meses antes: bitcoin no será destronado porque no solo fue el primero, sino que alcanzó una masa crítica y un número de nodos que lo hacen más seguro, «y al final las personas compran confianza» — una confianza que le ha costado más de una década construir. El segundo es la analogía monetaria: el dólar no es la mejor moneda fiat del mundo y sigue siendo la reina, porque es el estándar al que todos se refieren. Daniel cede en el qué y no en el porqué, y la respuesta es honesta: «sé que lo va a ser, porque obviamente el mercado manda, pero no entiendo el motivo». QUÉ PINTA LA BLOCKCHAIN EN UNA AGENCIA DIGITAL. Lo deja enunciado antes de la pausa: es su factor diferenciador en un mercado lleno de empresas de desarrollo. «Hemos podido captar muchos clientes porque no hay muchas empresas que desarrollen con blockchain»: menos competencia y un mercado grande. Y precisa cómo llegan: casi todo por orgánico, con contenidos sobre cómo aplicar blockchain, «entonces nos llega el cliente queriendo aplicarlo a un proyecto concreto y nosotros le decimos cómo hay que hacerlo». UNA OBSERVACIÓN SOBRE EL CICLO QUE ENVEJECE BIEN. Sobre el interés de la gente durante el criptoinvierno: «prácticamente la gente se ha olvidado de las criptomonedas», entre otras cosas porque la mayoría invierte «por pura especulación y les da igual los proyectos», así que en mercado bajista ese dinero se va a otra parte. Y lo que anticipa para cuando vuelva: «otra vez habrá un montón de ruido, habrá FOMO». EL CRIPTOENIGMA Hoy consiste en saber qué es una aplicación de liquidez concentrada en el mundo de las finanzas descentralizadas y para qué se utiliza. Se resuelve al final del programa, pero solo si sois buenos y os quedáis con nosotros. ENLACES DEL INVITADO Occam Agencia Digital: en antena no se da la dirección de su web, así que aquí no se publica ninguna. Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.