Luis Garvía Vega (ICADE / IEB / NYU) · 2.ª parte: predice 150.000 dólares y admite en la misma frase que «todos estos mensajes lo que hacen es calentar la burbuja»
Sobre este episodio
Segunda parte del programa del lunes 8 de enero de 2024, al volver de la pausa, y es la media hora que de verdad merece la pena. Carlos Puig Sagi-Vela sigue con Luis Garvía Vega, director del Máster universitario en Gestión de Riesgos Financieros de ICADE (Universidad Pontificia Comillas) y profesor de Mercados Financieros en el IEB y en la Universidad de Nueva York. Las cifras y las valoraciones son del invitado, no del programa; corresponden a enero de 2024 y nada de esto es una recomendación de inversión. DE QUÉ SE HABLÓ EN ESTA SEGUNDA PARTE LA PREDICCIÓN, CON NÚMEROS Y CON FECHA. Partiendo de la lógica del halving que había montado antes —si el minero cobra la mitad, para que el incentivo aguante el precio se tiene que doblar— y del patrón de los quince años de Bitcoin, se moja: «si soy prudente diré que está en los 100.000; si me vuelvo loco diré que está en los 300.000; y yo creo que un escenario razonable es que puede llegar a los 150.000 dólares». Su escenario completo: tocar el máximo anterior más cerca de junio que de principios de año, dispararse, y después bajar hasta los 100.000 y quedarse ahí unos años, ya con inversor institucional suavizando el ciclo. Y precisa algo que le honra: hace cuatro años pensaba lo mismo, pero no tenía el valor de decirlo en público. El anfitrión le añade el patrón de los ciclos: «ha habido siempre tres años de subidas, uno de bajada. El de bajada ha sido el año 2022, 2023 ha sido el primer año de subida, todavía quedan dos años más de subida si se repite ese ciclo. O sea que, cuidado con esto». Y ACTO SEGUIDO, LO QUE CASI NADIE DICE: QUE ÉL MISMO ES PARTE DEL RIESGO. «Yo ahora mismo estoy diciendo en antena, y delante de un montón de gente que escucha, que el precio va a subir; pues estoy generando expectativas y probablemente esto provoque el que el precio suba todavía más.» Carlos lo nombra: una profecía autocumplida. Y él va más lejos: «todos estos mensajes lo que hacen es calentar la burbuja. Lo siento, pero es la realidad. Y es el nombre del juego al que estamos jugando». De ahí la cautela que repite en cada halving desde hace seis o siete años: «yo no metería la mano, por muy rápido que esté subiendo, cuando un cuchillo está en el aire». Un profesor de gestión de riesgos avisando de que él mismo es un factor de riesgo: eso no se oye todos los días. LA PARTE MÁS CALIENTE DEL PROGRAMA, Y NO VA DE PRECIOS. Señala al técnico de sonido que está al otro lado del cristal: «todo esto, Carlos, no es nuestro, no es ni tuyo ni mío, es de Nieve, es de esta generación a la cual nosotros desde la universidad hemos maltratado» —que si copian, que si no atienden, que si TikTok— «y es una generación a la que estamos condenando con la deuda pública; pues todo este mundo cripto es su forma de salir». Añade el dato de medios: cuando le llaman de televisión le piden que hable pensando en un perfil de 50 o 60 años, «la gente joven no ve la tele. La gente joven sí funciona con el mundo cripto». Carlos matiza que la mentalidad no la marca el DNI: «yo conozco jóvenes que tienen mentalidad de abuelos», y pone el ejemplo de su abuelo, el cantante de ópera Luis Sagi-Vela, que murió con 99 años «y tenía una página web que se había hecho él». Luis lo cierra: «el elemento central, y no depende de edades, es la actitud. Y la actitud, para mí, es sinónimo de curiosidad, es sinónimo de flexibilidad, es sinónimo de disfrutar». LA ESCALA DEL CAMBIO, PUESTA EN FECHAS. Entre la imprenta (1456) y el primer billete (1666, emitido por un banco privado sueco que quebró a los dos años y obligó a crear el primer banco central del mundo, el de Suecia) pasaron doscientos años. Entre internet (1990) y Bitcoin (2008), veinte o treinta. Y el salto vital de nuestros mayores: de una sociedad feudal a una industrial, trabajando con papel, cheques y pagarés, para jubilarse en un mundo donde el papel se extingue. «Tú a mis hijos les hablas de un cheque y te dicen ¿de qué me estás hablando, papá? Y en cambio le hablas de tokens, de criptos y del bitcoin y lo ven con toda normalidad.» EL DIAGNÓSTICO QUE MÁS INCOMODA: EL PROBLEMA NO ES LA TECNOLOGÍA, SON LOS INCENTIVOS. La tecnología permite hacer grandes cosas, dice, pero nadie tiene incentivos de verdad para hacerlas. La prueba: encima de una tecnología descentralizada han aparecido «FTX, Binance, Coinbase… los principales exchanges, que son centralizados y que trabajan como un banco sin el fondo de garantía de depósitos». ¿Por qué? Porque la única forma de ganar mucho dinero sigue siendo la economía de escala: «Google, Apple y Amazon, por muy digitales que sean, son economías de escala al más puro estilo industrial». Y en lo público, igual: se sigue votando en papel y la ley de presupuestos se sigue haciendo en papel. «No hay político, yo creo, en este país que sepa lo que es blockchain, que tenga ningún incentivo para que este cambio suceda.» Y LA PROPUESTA CON LA QUE SE CIERRA, QUE ES DE EDUCACIÓN. Empieza en broma —«cuando no sé la respuesta de algo, digo educación»— y acaba en autocrítica: sería injusto criticar a los políticos y no al modelo educativo. «La universidad está en el siglo XVIII.» Si pudiera apretar un botón, «prohibiría la publicidad y prohibiría la EBAU»: un momento decisivo en la vida de los estudiantes en el que «los programamos para que coman y vomiten» y del que solo queda un número. Su modelo: en vez de cinco años entendidos como una fábrica, ciclos formativos mucho más cortos —pone el ejemplo de tres meses—, convergiendo con las certificaciones, y la universidad «como un puerto, al cual la gente venga cuando hay tormenta, se forme y desde ahí vuelva», a los 30 y a los 40, no solo a los 18. Y reivindica la FP como salida digna frente al fracaso escolar. El anfitrión lo despide así: «nos vamos a quedar con esta reflexión revolucionaria para la educación que has formulado, que es casi igual de revolucionaria que lo que supone la revolución cripto». EL CRIPTOENIGMA, RESUELTO Qué es la dirección del bloque Génesis. Respuesta: el bloque Génesis fue el primero que minó Satoshi Nakamoto, y por él recibió 50 bitcoins que se guardaron en una cartera que no se ha movido desde entonces. Lo curioso es que sí ha habido movimientos de entrada: pocos días antes del programa se enviaron a esa dirección pública 26,9 bitcoins valorados en 1,17 millones de dólares. Solo entradas, nunca salidas: dinero que con toda probabilidad se ha perdido para siempre. EL CRIPTOCONSEJO No sigas a ciegas los consejos de los gurús o influencers cripto: haz siempre tu propia investigación. El anfitrión lo subraya en antena: «evidentemente no estamos dando consejos de inversión y tenéis que hacer vuestra propia investigación. Siempre, digan lo que os digan. Aunque confiéis en una persona, haced vuestra propia investigación, por favor». ENLACES DEL INVITADO Máster universitario en Gestión de Riesgos Financieros de ICADE, que dirige: https://www.comillas.edu Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.