Amin Allali (Phoenix Frame) · 2.ª parte: vendió una villa de 800 m² en Marbella poniendo dos caballos en el jardín
Sobre este episodio
Segunda parte del programa del lunes 31 de marzo de 2025, en directo, al volver de la pausa. Carlos Puig Sagi-Vela sigue con Amin Allali, cofundador de Phoenix Frame. Aquí es donde cuenta a qué se dedica exactamente, y donde el publicista acaba explicando cómo vendería Bitcoin. Las cifras y las valoraciones son suyas o de la conversación, no datos verificados por el programa, y nada de esto es una recomendación de inversión. DE QUÉ SE HABLÓ EN ESTA SEGUNDA PARTE QUÉ HACE PHOENIX FRAME: APLICAR LOS MECANISMOS DEL LUJO A MARCAS QUE NO SON DE LUJO. Empezaron como agencia de marketing corriente, se pusieron a estudiar cómo funciona de verdad el sector del lujo —marcas que «dicen y no dicen» todo lo que hacen— y ahora trasladan esos mecanismos a negocios normales: convertir una cafetería cualquiera en una cafetería de especialidad con experiencia y renombre. Sus clientes son casi siempre empresas medianas con un local físico, porque es ahí donde se puede dar la experiencia. EL CASO DEL CABALLO, QUE MERECE EL TÍTULO. Tenían que cerrar la venta de una villa de 800 metros cuadrados a un cliente recurrente de perfil, en sus palabras, de macho alfa. Pusieron dos caballos en la propiedad y le dijeron que uno era una bestia y que mejor no lo montara. Lo montó, resultó ser un amor, y el hombre se quedó convencido de haberlo domado. El giro de la historia: lo que quería comprar entonces era el caballo, no la villa. Salieron hacia adelante contándole que el caballo había nacido allí y que no podían dejar que se fuera de la finca. Compró la casa y el caballo. Su resumen del oficio: «eso es lo que hacemos normalmente, usar métodos poco ortodoxos». SI SATOSHI LE CONTRATARA EL MARKETING DE BITCOIN. Lo primero, dice, sería rodearse de expertos e informarse; la magia viene después. Y entonces da el diagnóstico que más vale de toda la entrevista: «nadie ve Bitcoin como un fear of missing out», como un miedo a quedarse fuera. Él no vendería la tecnología, vendería la escasez: cuánto ha bajado la cantidad disponible de un punto a otro, y que los grandes tenedores todavía no han entrado del todo. Carlos suma el argumento de los estados norteamericanos que votan reservas: cada bitcoin que compra un gobierno y guarda en su cartera es un bitcoin retirado del mercado. Y el segundo argumento de Amin no es de precio sino de exclusión: si Bitcoin acaba siendo moneda de curso global, quien no lo tenga se queda fuera — «no vas a ir a poder comprar el pan». LA APUESTA ASIMÉTRICA, Y POR QUÉ ÉL HACE LO CONTRARIO DE LO QUE LA LÓGICA DICE. Carlos le plantea el planteamiento clásico: con un 1 % del patrimonio, lo peor que puedes perder es ese 1 %, y si se multiplica por diez o por cien casi duplicas lo que tienes. Amin está de acuerdo con la lógica y admite a renglón seguido que él tiene más del 50 % de todo su patrimonio en Bitcoin, «lo cual no debería ser así». Carlos aporta su propio dato para que se vea la diferencia: en su patrimonio global el porcentaje es mucho más bajo, aunque dentro de la parte cripto tiene cerca del 75 % en Bitcoin. REGULACIÓN. Le parece mala en todos sus aspectos, igual que la de la inteligencia artificial. Carlos añade el matiz: por mucho que se intente, «es como poner puertas al mar»; y si Europa regula por un lado, Estados Unidos lo usa como ventaja competitiva. HALVING: SEGUIRÁ FUNCIONANDO, PERO RETRASADO. Su argumento es aritmético: la subida no puede ser tan potente como antes porque ya hay mucho mercado dentro, «es pura matemática». Carlos lo relativiza con cifras: hay entre 80 y 120 millones de carteras en un mundo de 9.000 millones de personas, o sea que no se llega ni al 1 %. Y Amin precisa lo que quería decir, que es una buena forma de verlo: ya no entra solo el programador friki — ahora entra el padre de ese programador. PRIVACIDAD: DONDE MÁS SE MOJA, Y VIENE DE LA CIBERSEGURIDAD. Su respuesta al tópico del «yo no tengo nada que ocultar» no va de delitos: no se trata de haber hecho algo malo, sino de que quien sabe cosas de ti tiene control sobre ti. Lo llama «casi autodefensa». Y describe cómo se hace mal, con nombres y apellidos de los pasos: meter todo tu dinero en una casa de cambio ligada a tu DNI y a tu número de cuenta, pasarlo a una cartera fría, y volver a venderlo por la misma casa de cambio y la misma cuenta. Y SOBRE SI SATOSHI ESTARÍA ORGULLOSO: o es alguien que hizo Bitcoin para dar libertad a la gente, o alguien que ve crecer una fortuna de un millón de monedas — «si se va con el dinero, vamos, yo estaría más que feliz». Carlos señala la rareza que lo hace todo más extraño: catorce años sin mover un solo satoshi de las carteras conocidas. EL CRIPTOENIGMA «No soy un banco pero muchos me usan como si lo fuera; no tengo oficinas pero guardo fortunas; si olvidas tu clave ni los dioses te la devuelven; algunos me aman por mi libertad, otros me temen por mi falta de rescate. ¿Quién soy?» La respuesta: una cartera autocustodiada. Y la precisión de Carlos, que es la parte útil: no es lo mismo una cartera autocustodiada que una cartera fría —la fría vive en un dispositivo físico y es casi imposible de piratear— y ninguna de las dos significa anónima. EL CRIPTOCONSEJO Si los bancos están entrando en Bitcoin, pregúntate por qué. Cuando el enemigo empieza a comprar lo que se supone que lo amenaza, no es momento de huir, sino de entender. Aprende antes de que ellos decidan por ti. La primera parte de esta entrevista —cómo pasó de llamar flipado a un amigo a tener más de la mitad de su patrimonio en Bitcoin, y qué pueden y qué no pueden hacer gobiernos y multimillonarios— está en el corte anterior. ENLACES DEL INVITADO No se publican. Phoenix Frame no tiene presencia web localizable y tampoco se ha podido verificar un perfil público del invitado, así que no se enlaza nada antes que enlazar algo equivocado. Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.