Joana Marabella (balize) e Íñigo Sáenz de Urturi: «nunca se tokeniza derecho de propiedad» — y la cartera de 75 % oro y 25 % bitcoin
Sobre este episodio
Programa del lunes 27 de mayo de 2024, emitido en directo, con dos invitados y dos mitades muy distintas. En la sección Semillas de Oro, Íñigo Sáenz de Urturi, conferenciante y experto en oro de inversión, responde a la pregunta que le habían hecho sus propios clientes esa semana: qué hace alguien del oro físico en un programa de cripto. Después entra Joana Marabella Godoy, cofundadora y Chief Legal Officer de balize, plataforma de tokenización de inversión inmobiliaria que en marzo de ese mismo año había ganado los II Premios Solvia Proptech a la proptech más innovadora. Las cifras, las rentabilidades y las opiniones sobre proyectos son de los invitados, no del programa, y nada de esto es una recomendación de inversión. DE QUÉ SE HABLÓ PRIMERA MITAD · SEMILLAS DE ORO, CON ÍÑIGO SÁENZ DE URTURI QUÉ PINTA EL ORO FÍSICO EN UN PROGRAMA DE CRIPTO, Y LA RESPUESTA ES BUENA. Su argumento es que son primos hermanos: «los dos activos, tanto el bitcoin como el oro, son libres, es decir, no son la deuda de nadie». Ni letra del Tesoro, ni acción, ni bono: los dos quedan fuera del sistema financiero. De ahí sale lo demás. LAS RENTABILIDADES, CON SU LETRA PEQUEÑA. Al oro le atribuye una media anual del 9 %; al bitcoin, mucho más, «pero también tiene ese complejo que le llamo yo de montaña rusa», con caídas que Carlos cifra en el 80-90 % de un año a otro. «Es para corazones fuertes.» Y LA CIFRA QUE SE QUEDA EN LA CABEZA. Menciona una cartera estudiada de 75 % en oro físico en lingotes y 25 % en bitcoin que, según él, habría dado un 500 % en los últimos siete años. El dato es suyo y así se da; lo que no es opinable es el razonamiento de detrás: la descorrelación. En el criptoinvierno de 2022, con todo lo cripto cayendo, el oro aguantaba y subía. «Cuanto más descorrelacionados estén los activos, mejor, porque no les van a afectar las mismas variables.» DOS NOMBRES GRANDES, CITADOS POR ÉL. Dice que Michael Burry —el que vio venir la crisis de 2008, y al que llama «inversor contrario»— tiene hoy un 7 % de su cartera en oro de inversión. Y de Ray Dalio, fundador de Bridgewater, el mayor fondo de cobertura del mundo, se trae esta: «si no tienes oro físico o lingotes en tu cartera de inversión, en tu patrimonio, no sabes ni de historia ni de economía». Carlos le da la vuelta para su propio terreno: si no sabes de tecnología ni de economía, estás fuera de las cripto cuando deberías estar dentro. EL DATO DE ALEMANIA Y LAS DUDAS QUE SE REPITEN. Sostiene que el pueblo alemán guarda en sus casas tres veces más oro que el propio banco central alemán, «porque ellos ya aprendieron en la Primera Guerra Mundial lo que es el poder de la inflación», y que en España el conocimiento del oro de inversión es bajísimo. Lo que le preguntan siempre es lo mismo: dónde se compra, dónde se vende, cómo se guarda y cómo tributa — «y nadie sabe responderme esto, porque yo voy al banco y el banco me dice que no, que ellos no venden oro, y me ofrecen un ETF en oro que no me interesa, porque yo quiero lingotes, no quiero un derivado». SEGUNDA MITAD · JOANA MARABELLA, DE balize EL CRIPTOTEST. Criptofán, «pero depende del cómo, cuándo, dónde y por qué». Maximalista de bitcoin, en absoluto: «creo que hay mucho más orégano en el monte que bitcoin». Reconoce a bitcoin como el gran paradigma y el precursor, «pero no único», y apunta al ETF de Ethereum como señal de lo que venía. Y avisa de su propio sesgo con gracia: «somos muy derecho romano en la mayoría de los casos», así que tiende a buscar lo centralizado. CÓMO NACIÓ, Y EL LÍO DEL NOMBRE. La idea fue de su socio y hermano Gerard, de vacaciones en Bali. Ella era entonces funcionaria —letrada en la administración valenciana—, «un poco la antítesis a lo que es el emprendimiento»; se enamoró del proyecto y se puso a montarle el marco legal, porque hace un par de años «no había todavía un marco normativo expreso». Siete u ocho meses incubando antes de salir. El nombre, dice, les ha dado quebraderos de cabeza: nació como Inmobalize, de «inmobiliario» y «globalización», y al mirar a la internacionalización quitaron el «Inmo» —porque en inglés es real estate y en catalán ya es immo— y se quedaron con la idea de baliza, de guía. Aun así se lo pronuncian mal casi siempre, y cuando lo pronuncian bien lo confunden con una famosa marca de electrodomésticos. EL PRIMER PROYECTO: CUATRO MINUTOS. El primer inmueble tokenizado lo financiaron, cuenta, «en cuatro minutos y segundos», con unos 80.000 euros, tras llamar a la puerta de todos los amigos, familiares y conocidos. «Era un proyecto pequeño, pero siempre será la primera piedra.» Y EL PIVOTE, QUE ES LA PARTE ÚTIL PARA CUALQUIERA QUE EMPRENDA. Tenían claro desde el diseño a quién querían servir —el inversor de patrimonio medio-alto, que no puede competir con los grandes del inmobiliario porque no puede dejar el dinero parado tanto tiempo ni diversificar en tantos proyectos—, pero empezaron por lo contrario: ticket de entrada de 100 euros, retail y mucho ruido en redes, para hacerse un track record. Con él en la mano subieron el ticket a 10.000 euros y se fueron al inversor sofisticado y al family office. Ahora miran a lo institucional, con un fondo en Luxemburgo —en antena lo nombra como «el TIF»— que sí puede dirigirse también a inversor minorista. Su definición de hoy: Real World Asset Factory. EL BLOQUE QUE JUSTIFICA EL PROGRAMA ENTERO: NUNCA SE TOKENIZA LA PROPIEDAD. Lo repite como un mantra: «en la tokenización de proyectos o de inversiones inmobiliarias nunca se tokeniza derecho de propiedad». Y si un inversor ve ese claim, que desconfíe. Lo que se tokeniza es el instrumento financiero que representa la inversión: deuda o acciones. Las participaciones de una sociedad limitada, puntualiza, no está previsto que se puedan tokenizar ni por la ley del mercado de valores ni por la de sociedades de capital. Y la distinción que casi nadie hace: por un lado los utility tokens, «fichas de comercio» para acceder a bienes y servicios, a los que se aplica MiCA; por otro los security tokens, instrumentos financieros tokenizados, que MiCA deja fuera de su ámbito precisamente porque tienen categoría propia. Ahí es donde se mueve el inmobiliario tokenizado. POR QUÉ NO PUEDES «COMPRAR UN TROZO DE PISO» CON UN TOKEN. La razón es registral y la explica sin rodeos: el derecho de propiedad sí se podría representar en un token, pero sin ninguna garantía para su titular, porque para oponerlo frente a cualquiera tiene que estar inscrito en el Registro de la Propiedad, y para inscribir hace falta escritura pública. «Si tienes representado el derecho de propiedad en un token, estás completamente desprotegido frente a cualquiera que te perturbe en tu derecho.» Si otro inscribe antes —un banco con una hipoteca, o cualquiera—, su derecho va delante del tuyo. De ahí su aviso sobre la publicidad de «ser propietario desde 100 euros»: «esto no se ajusta a la realidad». Carlos añade el matiz temporal: podría cambiar el día que los registros entren en blockchain, pero hoy no. DÓNDE ESTÁ LA LEY, QUE ES LO QUE HACE QUE ESTO NO SEA UN LIMBO. Describe el reconocimiento legal expreso de que los valores negociables se pueden contener en tecnología de registro distribuido —«que es como, en términos de la norma, se hace referencia al concepto coloquial de tokenización»— y lo encadena al régimen piloto europeo. Para quien quiera buscarlo: la norma española es la Ley 6/2023, de 17 de marzo, de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión, alineada con el Reglamento (UE) 2022/858 del régimen piloto de infraestructuras de mercado basadas en registro distribuido; y MiCA, el Reglamento (UE) 2023/1114, al que ella llama «la gran estrella del sector», aún no se aplicaba del todo el día del programa (la parte de las stablecoins entró el 30 de junio de 2024 y el resto el 30 de diciembre de 2024). EN QUÉ DICE QUE SE DIFERENCIAN. Su tesis —y es suya— es que el sector de la tokenización está lleno de proyectos bien hechos de producto y de equipo, pero que a su juicio en España ninguno ha entendido del todo que es «un player totalmente financiero», un emisor en un mercado primario de valores: eso exige protocolos internos de cumplimiento, prevención de blanqueo y procesos que permitan después listar el instrumento en una infraestructura de mercado europea. Ella viene del compliance y lo tienen montado hasta con canal ético y modelo de compliance penal. «Gerard muchas veces decía: es que nos convertimos en una legal tech.» TOKENIZAR ORO, PREGUNTADO EN DIRECTO. Carlos cruza a sus dos invitados y pregunta por qué no tokenizar oro físico. Ella cuenta que lo están investigando a través de un fondo de inversión en Luxemburgo y que, hasta donde ha podido investigar, sería el primer fondo con las reservas de oro detrás para que un token de oro esté respaldado en oro de verdad. Fuera de eso, enumera lo que ve con potencial: infraestructuras públicas —«tiene un subyacente incluso filosófico»—, medio ambiente, trazabilidad de alimentos. Pero de momento no se mueven de lo inmobiliario, y da la razón: hay menos competencia bien hecha, y la solidez tangible del inmobiliario compensa la novedad del modelo. EL CRIPTOENIGMA, RESUELTO Qué pasó en 2011 con el precio de bitcoin. Respuesta del programa: su primera gran caída. El valor se desplomó desde los 32 dólares que llegó a valer un bitcoin hasta céntimos en cuestión de minutos, por una vulnerabilidad en el exchange Mt. Gox. Fue la primera gran prueba de resiliencia del mercado, del que después se recuperó. EL CRIPTOCONSEJO Sumérgete en la criptomoda: que tu guardarropa hable de cripto, desde camisetas con memes hasta accesorios inspirados en tu token favorito. Muestra tu pasión por el cripto con estilo. ENLACES DE LOS INVITADOS balize, de Joana Marabella: https://www.balize.com Íñigo Sáenz de Urturi, oro de inversión: https://inigosaenzdeurturi.com Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.