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Eduardo Arístides Díaz Mesa (HiveBOT): «gracias a que puse el stop loss, me pegué dos años perdiendo dinero»

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Eduardo Arístides Díaz Mesa lleva más de siete años obsesionado con una idea simple de enunciar y difícil de ejecutar: automatizar el comprar barato y vender caro, sin emociones y sin vender perdiendo. Es fundador y CEO de HiveBOT, una fintech canaria que opera sobre Kraken y que se gestiona desde Telegram. Su perfil es poco habitual —es a la vez consejero delegado, desarrollador principal y soporte técnico— y el origen del proyecto también: un script de Linux corriendo en una Raspberry Pi. En el criptotest no se coloca del todo en ninguno de los dos lados: dice que nunca le interesó la bolsa y que llegó a esto por lo simple de la idea, aunque acabó «volviéndose un fanático, pero de los buenos». No es maximalista de Bitcoin, aunque sí prefiere las monedas no inflacionarias: le inquieta que otras redes puedan emitir tokens sin límite y que quien lo controle sea su propio dueño. CÓMO FUNCIONA, Y POR QUÉ VA CONTRA EL MANUAL El usuario configura solo tres parámetros: precio máximo hasta el que comprar, precio mínimo hasta el que invertir, y el porcentaje de subida al que vender. El robot hace el resto. Opera sobre el par Litecoin/euro, elegido porque oscila intradía el doble o más que Bitcoin. Y funciona por malla: cada vez que el activo baja un 0,10 % compra, y cuando sube un 1,64 % sobre esa compra, vende; descontando el 0,40 % de comisión de compra y el 0,40 % de venta, queda en torno a un 1 % neto por operación. La frecuencia que eso implica se entiende con un dato suyo: en 2021, un año de oscilación extrema, su cuenta personal hizo 114.700 operaciones. Carlos Puig le planta en la mesa, sin rodeos, las tres objeciones de manual: opera sin stop loss, y el mecanismo de seguir comprando mientras el precio cae y mantener en cartera lo comprado arriba es, en la jerga, una mezcla de martingala y malla. «En el mundo del trading eso es anatema: las tres alertas rojas encendidas.» La respuesta es la que da título a esta ficha, y es honesta: empezó sin stop loss, le dijeron que estaba loco, lo puso, y «gracias a que puse el stop loss me pegué dos años perdiendo dinero»; lo eliminó en marzo de 2020 y no ha vuelto. A eso suma dos piezas propias: un maximizador, que retrasa la compra o la venta buscando un punto mejor —«si es que lo consigue, porque no siempre lo consigue»—, y un modo oruga que, cuando el precio se hunde por debajo del mínimo configurado, desplaza hacia abajo el último 20 % de la inversión para seguir operando. EL NÚMERO QUE MÁS IMPORTA, Y LO DA ÉL MISMO Es lo mejor de la entrevista, porque es donde está el riesgo y porque no se lo tienen que sacar: en una estrategia así, lo comprado por encima del precio actual se queda esperando indefinidamente a que el mercado vuelva, y mientras tanto son pérdidas latentes. «Si el Bitcoin se va a cero, la mantiene arriba, la deja quieta.» Por eso insiste en separar dos cosas que se confunden: las ganancias realizadas y el saldo. Y lo cuantifica sobre su propio caso: de los 100.000 euros de los socios puestos a trabajar, el saldo que vería hoy quien quisiera retirarlo todo es de 88.253,53 euros, mientras que las ganancias ya retiradas suman 45.300. «Ahora mismo te puedes engañar y decir: si he ganado 45.000, ¿por qué tengo 88.000?» Quien se plantee esto tiene que entender ese desfase antes de nada. LAS RENTABILIDADES QUE DECLARA, CON SUS FECHAS Las da él, son cifras de la propia empresa y no están auditadas por un tercero, y el propio invitado antepone la advertencia: «estos son datos del pasado, no podemos saber lo que pasa mañana». Desde 2020 acumula un 244,11 %, lo que da una media anual del 40,68 %. Pero ese promedio lo levantan dos años excepcionales de altísima oscilación: 2020, con un 100 % en ocho meses y veintiséis días, y 2021, con un 53,03 %. Los cuatro siguientes son mucho más modestos y más informativos: 18,52 % en 2022, 23,30 % en 2023, 25,97 % en 2024 y 23,29 % en 2025 hasta el 30 de noviembre. En el momento de la emisión gestionaba 1,22 millones de euros de 141 clientes, y hay canales públicos en Telegram con las operaciones diarias de varias cuentas —una de 100.000 euros, una de 1.000 y una de 50 al mes—, que es la parte que cualquiera puede ir a mirar. QUÉ RIESGO ELIMINA LA ESTRUCTURA Y CUÁL NO Carlos le hace la pregunta que hay que hacer: «¿qué pruebas puedes poner encima de la mesa para demostrar que no eres un chiringuito más?». Y la respuesta es estructural, que es lo que la hace comprobable. El dinero nunca sale de la cuenta del propio cliente en Kraken: el robot se conecta por una API en la que el cliente deja desactivados los permisos de depositar y retirar, de modo que solo puede comprar, vender y consultar saldo y últimas operaciones. Es decir, HiveBOT no puede sacar fondos. Eso acota el riesgo de contraparte al exchange, no al bot. Sobre ese punto conviene una precisión, porque en antena se dice que «Kraken tiene licencia de banco español» y no es exacto: Kraken estuvo inscrito en el Banco de España como proveedor de servicios de activos virtuales, un registro creado en 2021 a efectos de prevención de blanqueo que no implica que el Banco de España aprobara ni verificara su actividad, y que no conlleva supervisión prudencial; no es una licencia bancaria. Ese registro, además, se cerró al terminar el periodo transitorio de MiCA, y la autorización europea de Kraken procede de Irlanda. Quien quiera comprobar el estado actual de cualquier plataforma debe mirar los registros oficiales de ESMA y de la CNMV, no lo que se diga de ella. Y lo que queda fuera de esa protección, que también hay que decirlo: la estructura protege el dinero frente al proveedor del robot, pero no protege frente al mercado. La estrategia sigue siendo la que es. EL MODELO DE COBRO, Y LA AFILIACIÓN QUE ÉL MISMO DECLARA No hay cuota mensual ni comisión por operación: la empresa cobra un 10 % de la ganancia neta, calculada tras descontar el porcentaje que el usuario tendrá que pagar a Hacienda, y si un mes no hay ganancia no se cobra nada. «Un bot de barrio», lo llama. Se paga por la pasarela de Kraken, de cuenta a cuenta. Y declara en antena una segunda vía de ingresos que conviene conocer: son afiliados de Kraken y reciben un 20 % de las comisiones que el exchange obtiene del cliente que se da de alta con su enlace. Sobre su propia financiación cuenta algo poco frecuente: los 100.000 euros prestados por los socios mediante préstamo participativo no se gastaron en marketing ni en estructura, sino que se pusieron a operar con el propio robot desde el 10 de enero de 2024. Y anuncia el siguiente paso, tokenizar otro 10 % de la empresa por un millón de euros, con una cautela que él mismo formula: «obviamente no podemos basarnos en datos del pasado pensando que el futuro va a ser igual». DOS COSAS MÁS Sobre inteligencia artificial, va a contracorriente del sector: HiveBOT está escrito a mano, en Bash y librerías de terceros, y aunque ha empezado a probarla para piezas pequeñas y concretas, su veredicto es que hoy le cuesta tiempo en lugar de ahorrarlo. «Le pides una pequeña modificación y de repente te modifica cosas que estaban ya bien», y encima afirma que todo está correcto. Tiene que revisar cada línea, así que tarda más que escribiendo desde cero. Y su propio consejo, que es el más sensato que se puede dar en este terreno y lo repite varias veces: probar con poco. Cien euros, doscientos. «Si te estafan, te han estafado con 100 euros. Que no se te ocurra meter 1.000 ni 10.000 de golpe.» Insiste en que pregunten en la comunidad, en que se asesoren —avisa de que a él le costó dos años encontrar un asesor que le llevara la fiscalidad del robot— y recuerda que ni él ni la empresa son asesores financieros y no pueden recomendar ni sugerir nada. EL CRIPTOENIGMA ¿Cuál fue el giro histórico de Vanguard del 2 de diciembre? Que una de las mayores gestoras de fondos del mundo permitió por primera vez operar en su plataforma ETFs y fondos que invierten en criptomonedas: bitcoin, ether, Solana y XRP. El giro es notable porque en enero de 2024 se había negado a que sus clientes compraran los ETF de bitcoin al contado y en agosto de ese año su consejero delegado dijo que no tenían planes de ofrecerlos. Dos matices que completan la respuesta: solo admite fondos que cumplan los estándares regulatorios —quedan fuera los ligados a memecoins— y la gestora no tiene intención de lanzar fondos de cripto propios. Y el criptoconsejo del día, repetido por tercera semana consecutiva a propósito: cada uno compra bitcoin al precio que se merece. ENLACES DEL INVITADO HiveBOT: https://hivebot.es En la web, la propia empresa describe el servicio como «trading algorítmico en criptomonedas sin STOPLOSS», y define el maximizador como el que «trata de mejorar punto de compra y venta» y el modo oruga como el que «trata de cubrir ante hundimientos»: conviene fijarse en ese «trata de». Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.

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