Adriana Restrepo (Deblock): «no te puedo congelar los fondos, esto es autocustodia»
Sobre este episodio
Adriana Restrepo es cofundadora de Deblock —así, con d, que el propio programa deletrea en antena: D-E-B-L-O-C-K— y se ocupa de operaciones, regulación y cumplimiento. Lleva más de diez años entre el sector financiero y las telecomunicaciones: fue directora de operaciones en Revolut, donde llevaba la operativa del banco europeo y apoyaba al equipo de cripto en la obtención de licencias, y antes pasó por British Telecom y Vodafone. Es ingeniera de producción por la Universidad Simón Bolívar de Venezuela. En el criptotest se declara criptofan, pero avisa de que no de la manera habitual, y la razón es biográfica: creció en Venezuela, donde «le quitaban ceros cada par de años». De ahí su lectura, que es la más útil de toda la hora: en Latinoamérica la gente no compra criptomonedas para innovar ni para ser diferente, sino para proteger su dinero y para recibir remesas. «Lo que ganaste hoy te compra una cosa hoy y la mitad de eso mañana.» Y de ahí también su recomendación para el escéptico que no quiere exponerse a la volatilidad: que mire las monedas estables, porque dan la misma exposición a una divisa dura sin la montaña rusa, «y estás en control». No es maximalista de Bitcoin: para ella lo verdaderamente innovador no es la moneda, es la tecnología, y subraya algo que suele pasarse por alto, que la transparencia de la cadena sirve también para comprobar de dónde viene el dinero. QUÉ ES DEBLOCK, Y DE DÓNDE SALE Los cuatro fundadores se conocieron en Revolut. Con ella están John, que era jefe de cripto; Mario, que venía de jefe de ingeniería de Ledger y es español; y Aaron Beck, que manejaba los sistemas de pago globales. Querer lanzar productos cripto desde dentro de un banco chocaba siempre con lo mismo: allí todo estaba en custodia. El programa hace una pausa para explicar qué significa eso, y conviene retenerlo porque es la bisagra de la entrevista: si la clave la tiene el exchange o el banco, legalmente esas criptomonedas pertenecen a esa entidad, y el cliente lo que tiene es exposición al precio, no la propiedad del activo. Así que se fueron a hacerlo ellos. Levantaron 12 millones de euros hace dos años y medio, con 26 millones en total entre rondas, y tardaron más de un año en conseguir las licencias: dinero electrónico en Francia y la de cripto. Lanzaron en el mercado francés hace un año y, en la fecha de la entrevista, tenían 100.000 usuarios y habían procesado 250 millones de euros en transacciones de cripto en ese primer año. Entre sus inversores cita a Headline —alemanes, también inversores de Mistral—, Kraken Ventures, el fundador de Chainalysis, cuya tecnología usan para el monitoreo de transacciones en cadena, y, para la parte de notoriedad en Francia, a los músicos The Chainsmokers. El producto es una cuenta corriente con IBAN y tarjeta de débito Visa —se puede domiciliar la nómina, pagar el alquiler— unida a una cartera cripto autocustodiada. AUTOCUSTODIA SIN TENER QUE APUNTAR DOCE PALABRAS: CÓMO LO HACEN Es la parte técnica que justifica la entrevista, y conviene contarla con precisión porque la autocustodia se presta a medias verdades. El objetivo que se pusieron lo formula ella así: «necesitamos que esto funcione de forma tal que mi mamá lo pueda hacer», porque si a su madre le pides que apunte las palabras de la frase semilla y le dices que si las pierde pierde su dinero, no lo hace. La solución tiene tres piezas, y ella las enumera sin que haya que sacárselas: la clave vive en el teléfono del usuario; hay una copia de respaldo en su nube personal, iCloud o Google Drive; y existe además una versión cifrada de esa clave en los sistemas de la propia compañía, que solo el teléfono del usuario puede descifrar. El resultado práctico es que nadie tiene que escribir nada y que, si pierdes el teléfono o borras la aplicación, recuperas el acceso. Y el contraste con la custodia se mantiene en lo esencial: el usuario puede exportar su frase semilla y abrir esa misma cartera desde MetaMask, Rabby o lo que quiera. Quien se tome en serio la autocustodia debe valorar esas tres piezas por separado, y por eso van aquí enumeradas y no resumidas. Sobre seguridad, dice que es su prioridad número uno y que este año han pasado tres o cuatro pruebas de penetración con resultado de cien sobre cien; es su propia afirmación. Y añade el argumento estructural, que es el más sólido: para robarles habría que atacar simultáneamente a la compañía y a las cien mil carteras de los usuarios en el momento de firmar. Lo ilustra con el caso de Bybit: aquello ocurrió porque los fondos estaban en custodia, en una cartera con 1,4 billones de dólares —billones en el sentido estadounidense, es decir, unos 1.400 millones—, y bastó con atacar ese único punto. Otra singularidad: es, según dice, la primera cartera con KYC, lo que suena a contradicción para quien usa carteras precisamente para no identificarse. La razón es deliberada: solo con identificación se puede unir la cartera a una cuenta corriente, y esa unión es todo el proyecto. «El futuro no es solamente cripto: tiene que ser cripto con la banca tradicional.» EL PROBLEMA QUE DE VERDAD RESUELVE: SACAR CRIPTO A EUROS Aquí está el caso de uso concreto, y es el que más le va a sonar a cualquiera que lo haya intentado. Quien compró hace años y hoy quiere convertir una cantidad grande a euros se encuentra con límites de retirada en los exchanges, con el banco pidiendo que justifique el origen del dinero, y con casos de gente que acababa viajando a Suiza y pagando a un abogado. La diferencia que alegan es que, al estar los fondos en una cartera del propio usuario, ellos pueden rastrear la procedencia en la cadena hasta el origen de la moneda, así que no necesitan interrogar a nadie. De ahí la frase que Carlos le dice que podría ser un eslogan: «en un clic, un millón de euros», y ella confirma haberlo visto varias veces. Importa añadir la otra mitad, que también dice: si esa trazabilidad lleva a una cartera señalada por hackeos o estafas, no lo permiten. No es una puerta abierta, es un filtro distinto. REGULACIÓN: LA CONVERSACIÓN CON EL SUPERVISOR, Y POR QUÉ DEFIENDE MICA La mejor anécdota del programa es la que da título a esta ficha. Al supervisor francés, acostumbrado a evaluar proyectos de custodia y de exchange, le llegaron ellos con una cartera autocustodiada, y la primera petición fue que pudieran congelar fondos. «No te puedo congelar los fondos, esto es autocustodia.» La salida no fue ceder por ninguna de las dos partes, sino cambiar el mecanismo: monitorizar en la cadena para cumplir las obligaciones de blanqueo y sanciones sin tocar la custodia. «Tuvimos que innovar de ambos lados.» Su posición sobre MiCA es claramente favorable, y el dato que da es el más elocuente: de las cien empresas que se registraron en Francia para ofrecer servicios de cripto, solo cuatro obtuvieron la licencia francesa que permite la vía rápida hacia MiCA, y Deblock fue una de ellas; en la fecha de la entrevista estaban en la fase final de obtener la de MiCA. Y responde con matices a la queja de la sobrerregulación europea frente a Estados Unidos o Asia: concede que da la sensación de ir más lento, pero «una vez que entras a regulación te das cuenta de que todo va más rápido», y apunta a la comparación que le parece decisiva: en Estados Unidos hubo oeste salvaje y luego hubo FTX; en Europa se estaba escribiendo MiCA y no ha habido ningún FTX. Lo que sí reconoce es que la barrera de entrada es más alta, y añade algo que sorprende: «más difícil es conseguir una cuenta bancaria que conseguir la licencia». Su método para resolverlo no tiene misterio: «llamamos a todos los bancos de Europa. Todos.» LA DISCRIMINACIÓN DE IBAN, Y UN CASO DEL PROPIO PRESENTADOR El IBAN de Deblock era francés en la fecha de la entrevista, por su licencia francesa, y ella recuerda algo que mucha gente no sabe: la discriminación de IBAN es ilegal en la Unión Europea, y quien sufra un pago rechazado por tener un IBAN de otro país puede denunciarlo. Reconoce, eso sí, que en la práctica no siempre se cumple y que hay funciones, como Bizum en España, que de hecho exigen un IBAN español. Y ahí Carlos cuenta su propio caso: tenía cuentas personal y de empresa en Revolut con IBAN lituano, le comunicaron que debía pasar obligatoriamente a IBAN español, contestó que entonces cerraba, y las cerró. PLANES, Y HACIA DÓNDE CREE QUE VA ESTO España es su segundo mercado, y no solo por tamaño: buena parte del equipo está aquí, su cofundador Mario es español, y lo ven como el enganche natural hacia Latinoamérica, que es donde creen que el producto cambia más vidas. Después, Alemania, Holanda, Bélgica, Italia y Portugal, y el este de Europa al año siguiente. Para Latinoamérica harán falta licencias locales. Estados Unidos no es prioridad: adquirir usuarios es carísimo, el personal también, y hay que obtener licencia estado por estado con una regulación que cambia con cada administración. La cuenta corriente, por licencia, solo puede ofrecerse en la Unión Europea. Y su previsión de hacia dónde va el sector es concreta: monedas estables para pagos. La analogía con la que lo explica es buena: hace diez años el banco te preguntaba si querías SEPA o SWIFT y casi había que estudiar para elegir; llegaron Wise y Revolut y dejaste de pensar, porque la lógica de enrutado quedó detrás. Lo que proponen es añadir la cadena a esa lógica: a veces el camino más rápido y barato será SEPA y a veces será Solana, y al usuario eso no tiene por qué importarle. Después vendrán el interés y los préstamos, con la misma idea: que convivan en la misma pantalla el tipo del banco central y el rendimiento de las finanzas descentralizadas, sin obligar a nadie a estudiar. En el ámbito del producto, el desarrollo lo dirige el usuario de forma literal: tienen una página donde se vota qué construir y una comunidad en Discord que prueba la aplicación y propone cambios. «¿Cuándo te has sentado tú con tu banco a mejorar cómo funciona tu cuenta?» EL CRIPTOENIGMA, QUE SE QUEDÓ SIN RESOLVER EN ANTENA La conversación se comió el final del programa y ni el enigma ni el criptoconsejo llegaron a darse, así que aquí va la respuesta. La pregunta era qué criptomoneda implementó contratos inteligentes de Turing completos en un entorno real antes que Ethereum y usa un consenso llamado prueba de capacidad, en el que los mineros aportan espacio de disco en lugar de potencia de cálculo. Es Burstcoin, de 2014. Su minería consiste en pregenerar y guardar en disco grandes bloques de datos —los llamados plots— que el minero recorre al llegar cada bloque para calcular cuánto tardaría en encontrarlo: se compite por espacio almacenado, no por ciclos de procesador, lo que reduce muchísimo el consumo eléctrico. Sus contratos inteligentes se llamaron Automated Transactions. Conviene una precaución honesta sobre la parte de «el primero»: esa reivindicación procede sobre todo de materiales del propio proyecto, así que tómese como su versión; lo que sí está fuera de duda es que es la moneda de referencia de la prueba de capacidad. ENLACES DE LA INVITADA Deblock: https://deblock.com Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.