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Blockchain Awards de Alastria (Fujitsu e Izertis): «trazabilidad y privacidad no son antónimos, pueden converger»

· 55 min

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Sobre este episodio

Programa con tres invitados en el estudio, dedicado a la tercera edición de los Blockchain Awards de Alastria: Miguel Ángel Domínguez, presidente de Alastria; Joaquín Precioso, de Izertis, premiado en identidad digital descentralizada; y Marcos Carrera, Head of Blockchain y Web 3.0 de Fujitsu, premiado en sostenibilidad. Alastria es una plataforma blockchain pública permisionada y punto de encuentro del ecosistema español, y lleva siete años en esto; de su mano ha nacido también ISBE, la infraestructura de servicios de blockchain de España. Dos precisiones útiles antes de empezar, porque los nombres se pronuncian de varias maneras en antena: la consultora es Izertis y el proyecto premiado se llama SSItizens —las siglas SSI son las de identidad autosoberana—, y el premio lo recibieron conjuntamente el Ayuntamiento de Córdoba e Izertis. Los seis galardonados de esta edición fueron Fujitsu, Izertis, Prosegur Crypto, OpenBrick, Sercampo y FundingBox, en una gala celebrada en el Movistar Arena de Madrid a finales de octubre de 2025. SSITIZENS: AYUDAS SOCIALES SIN TENER QUE ENSEÑAR PAPELES El problema que resuelve es muy concreto y muy poco glamuroso, que es justo lo que lo hace interesante: la gestión de ayudas sociales a colectivos vulnerables. Combina dos piezas. La primera, identidad digital descentralizada, para que el beneficiario no tenga que enseñar más documentos de los necesarios cuando va a un comercio: basta con mostrar un código QR. La segunda, tokenización del propio bono social, que se convierte en un activo digital —lo llaman eurofiles— y que, importante, es un token de utilidad que solo vive dentro de ese contexto: no sale a ningún exchange y no se comercia con él, lo que simplifica mucho la parte legal. Con eso se cierra un circuito completo: el ayuntamiento emite, el beneficiario gasta en el comercio adherido, el comercio lo canjea de vuelta en el ayuntamiento. El resultado es trazabilidad de a dónde ha ido cada euro de ayuda, protegiendo al mismo tiempo la identidad de quien la recibe. La parte más valiosa de la entrevista es cómo resolvieron la usabilidad, porque es el gran problema de todo este sector. Carlos Puig lo plantea con su medida habitual —«para que mi madre no se pierda»— y la respuesta es tajante: el usuario no gestiona claves privadas, no se da de alta en ninguna billetera, no firma transacciones y no almacena ninguna frase semilla. Tiene una aplicación móvil, establece un pin o una huella, y escanea QR. «Todo eso lo abstraemos y lo ocultamos», y reconoce que al criptocreyente estricto eso no le gustará, pero que sin ello un caso de uso con impacto social real sencillamente no se podría ejecutar. Detrás hay una solución propia, Identify, construida a lo largo de seis o siete años de trabajo en identidad descentralizada, y Alastria actúa como marco de confianza. El piloto se hizo en Córdoba con una veintena de comercios locales —no grandes cadenas—, y ahí estaba el reto: no complicarles la vida ni a los comercios ni a unos usuarios con un nivel tecnológico bajo. Y una aclaración que conviene retener: esa identidad no está ligada a la futura identidad digital europea. Son cosas distintas, aunque convergentes. En antena se explica que la Unión Europea trabaja en las EUDI Wallets, una aplicación emitida por los Estados miembros con una credencial —el Personal Identification Data, que no es el DNI pero se le parece— para autenticarse ante servicios públicos y privados, y también en una Business Wallet equivalente para empresas, donde cosas como la titularidad bancaria pasarían a ser credenciales verificables. La previsión que se da es un despegue a partir de 2026. BPLASTIC: CRÉDITOS DE PLÁSTICO, Y COMBUSTIBLE A PARTIR DEL RESIDUO El proyecto nació en Japón, y nació de una fotografía: plásticos en una playa, y la pregunta de cómo llega hasta ahí un plástico generado en una ciudad. Reutiliza la base tecnológica de Botanical Water, con el que Fujitsu ganó este mismo premio tres años antes, y la aplica al residuo plástico: trazabilidad, una capa de tokenización y, sobre todo, un concepto nuevo que es el de créditos de plástico, por analogía con los créditos de carbono y los de agua. Para él, los de plástico son «lo más tangible», porque el residuo se ve. Y el paso que añaden va más allá del reciclaje: con ese plástico se fabrica combustible sostenible. El ejemplo que mejor explica por qué importa viene también de Japón: el atún de alta calidad que consume microplásticos. El problema del oráculo, que es el talón de Aquiles de toda trazabilidad en blockchain, se plantea sin rodeos: ¿cómo garantizas que el dato que entra en la cadena refleja la realidad física, y qué pasa si alguien mete datos falsos? La respuesta es una doble capa. Inteligencia artificial de visión, que identifica visualmente la cantidad y el tipo de plástico; e internet de las cosas, que mide pesos, volúmenes y número de piezas. Y ahí da el detalle técnico que demuestra que el problema está pensado de verdad: el plástico tiene mucho volumen y muy poco peso, así que hay que medir densidad, y el PET no tiene la misma que otros plásticos; si no se afina eso, se acaban mezclando componentes. Para el usuario particular, que fotografía cinco o seis envases, solo se aplica la capa de IA: meter más mecanismos encarecería el proceso hasta hacerlo inviable. Sobre el greenwashing, que es la acusación habitual contra los mercados de créditos ambientales, la defensa es la unicidad. La trazabilidad completa de la emisión y del reciclaje permite identificar un crédito único, y eso ataca el que señala como mayor vector de fraude en los créditos de carbono: cobrar dos o tres veces por la misma actividad, o por actividades que a veces ni se realizaban y sin el colateral real detrás. Se cita como precedente un sonado fraude de créditos de carbono en Francia. La capa de privacidad es la que más ilusión le hacía a él, y de hecho estuvo nominada aparte en la categoría de usos industriales. Es ZK, pruebas de conocimiento cero: una tecnología cuyos fundamentos vienen de los años ochenta y que lleva un par de años en pleno auge. Permite demostrar cuántos envases has reciclado sin revelar nada más: ni el emisor, ni el origen, ni otras características. Y hay una razón de negocio muy concreta: a muchas empresas el origen de su plástico les resulta información estratégica y reservada. Cuando se le objeta que eso choca con la transparencia que se le presupone a una blockchain, responde con la frase que da título a esta ficha: cada cual ve lo que su papel en el proyecto le permite ver, y «trazabilidad y privacidad no son antónimos, pueden converger». Dos respuestas más que valen para cualquiera que trabaje con esta tecnología. Sobre regulación: el pasaporte digital de producto europeo y los impuestos al plástico obligan a reportar, y han incorporado como capa de ayuda una plataforma de riesgo y fraude diseñada dos años antes que genera informes automáticos, con la inteligencia artificial cruzando la información normativa. Y sobre el problema de que una cadena inmutable conserve para siempre un error humano —una clasificación equivocada de un polímero, por ejemplo—, cuenta un caso real que no es de plástico: a un gran fabricante de vehículos industriales le pusieron trazabilidad de piezas de motor, apareció una pieza de calidad inferior, y pudieron identificar automáticamente qué lotes y qué vehículos estaban afectados. Su conclusión: el valor no está en usar la blockchain como base de datos, sino como base de datos inteligente, y el camino es la convergencia con la inteligencia artificial y la automatización. Y los planes: apuesta por dos frentes para el próximo año, salud —la interoperabilidad de datos clínicos, con la pregunta que se hace él mismo, «¿blockchain te permite salvar vidas? En este caso sí»— y defensa, la protección de infraestructuras críticas. EL RESTO DEL PALMARÉS Se mencionan otros proyectos premiados que dan idea de por dónde va el ecosistema: oro tokenizado, una plataforma de tokenización inmobiliaria —OpenBrick— y un proyecto que usa sensores de internet de las cosas e identidad medioambiental en cadena para trazar residuos industriales, cleannature.io, de Sercampo. En categorías de este año hubo proyectos de tokenización, identidad digital, usos industriales y sostenibilidad, y se subraya la incorporación de la Comunidad de Madrid. La lectura del presidente de Alastria sobre el conjunto es la que explica el cambio de época: antes se discutía si la Web3 tendría futuro, y ahora «la gente que lo hace bien en años anteriores vuelve a tener sentido». EL CRIPTOENIGMA ¿Cuál fue el dato más relevante del informe anual de Chainalysis publicado el 17 de diciembre? Que los hackers vinculados al régimen de Corea del Norte robaron al menos 2.020 millones de dólares en criptomonedas durante 2025, un 51 % más que en 2024 y un récord histórico. El dato tiene lectura geopolítica directa: según las agencias de inteligencia que cita el informe, esos fondos financian programas de armamento y la evasión de sanciones internacionales. Y el criptoconsejo del día: cada uno compra bitcoin al precio que se merece. ENLACES DE LOS INVITADOS Alastria: https://alastria.io Izertis: https://www.izertis.com Fujitsu: https://www.fujitsu.com Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.

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