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Vive Libre (embajador de ISPAY): «a mí no me creáis, haz tu propia investigación»

· 53 min

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Sobre este episodio

El invitado se hace llamar «Vive Libre» y usa seudónimo por convicción: es un apasionado de la privacidad. Es ingeniero informático, coach especializado en gestión del estrés y en finanzas personales, y consultor de seguros de inversión, y viene al estudio como embajador del proyecto ISPAY —deletreado en antena I-S-P-A-Y—, de modo que conviene tenerlo presente durante toda la hora: habla de un proyecto en el que tiene un papel. La frase más valiosa del programa es suya, y la dice justo cuando se le pregunta si uno puede fiarse: «yo lo que siempre digo: a mí no me creáis, haz tu propia investigación». Y la completa con un reconocimiento que da la medida del sector: «todos los que estamos aquí hemos caído en alguna [estafa]; nadie está libre, por mucho que sepas». DE QUÉ SE HABLÓ La blockchain como salto de infraestructura, no como moneda. Es la mejor parte de la entrevista y la más aprovechable. En el criptotest se declara criptofan, y su razón es histórica: todos los grandes avances de la sociedad han llegado cuando se ha podido transmitir más información en menos tiempo. La cadena que traza va de la imprenta al teléfono, la radio, la televisión, internet, las redes sociales y ahora la blockchain, y recuerda lo que costaba copiar un manuscrito antes de Gutenberg: hacía falta «una legión» de copistas. No es maximalista de Bitcoin: reconoce que Bitcoin fue el primero y que «el que da primero da dos veces», pero señala el desplazamiento que ha sufrido respecto del documento fundacional de Satoshi, que lo concebía como medio de pago y que la realidad ha convertido en reserva de valor, en oro digital. Y pone el acento en una distinción que casi nadie hace: blockchain, criptomonedas y Bitcoin no son lo mismo, «igual que internet no es WhatsApp o Telegram». Da la cifra de más de 20.000 criptomonedas listadas, ya 25.000, de las que solo un porcentaje muy pequeño se maneja de verdad, y la compara con las algo más de doscientas monedas fiat del mundo, de las que dominan tres o cuatro. Una aclaración necesaria sobre este bloque: en antena se afirma que «la blockchain es la que permite el ChatGPT o la inteligencia artificial», y eso no es así; son dos tecnologías sin relación entre sí. Qué dice ser ISPAY. Lo describe como «un Binance, pero con mucho más»: un exchange multicadena que interactúa con varias redes sin necesidad de puentes —al principio las compatibles con Ethereum, con la expectativa de sumar Bitcoin—, con comisiones que sitúa entre diez y cien veces más baratas y transacciones de segundos frente a los diez o veinte minutos de la cadena nativa de Bitcoin. Alrededor del exchange enumera un ecosistema: billeteras como extensión de navegador y como aplicación; un juego de terrenos en el que se compra, se planta y se produce o se revende, desarrollado en Asia y con dos o tres millones de usuarios tras dos años; una red social propia con multiconferencia de hasta unas mil personas gratis y transferencia directa de criptomonedas entre usuarios; tarjetas de pago digitales y físicas tipo Visa, recargables con en torno a un 2 % de comisión, y aquí un punto que el programa subraya, con KYC y sin KYC, «existen las dos posibilidades»; un marketplace que a finales de diciembre habría cerrado un acuerdo con Alibaba para incorporar 40.000 productos pagables con el token; un acuerdo con una clínica de células madre en Dubái que, a partir de analíticas enviadas desde España, fabrica un preparado personalizado de péptidos que se administra con un dispositivo tipo bolígrafo, con modalidades de las que «hablan de quitar 10 años»; y un teléfono propio «blindado», sumergible y resistente a caídas, con las aplicaciones del ecosistema preinstaladas. Nada de esto se ha podido verificar fuera del audio. El plan de recompensas, con sus cifras. Es la parte que obliga a leer despacio, así que aquí van los números tal y como se dan en antena. Se entra desde 100 euros o 100 USDT, con una escala hasta 5.000 y la posibilidad de comprar tantas veces como se quiera. Lo aportado se multiplica por 2,5 en la cuenta: quien pone 1.000 ve 2.500. Y sobre eso se promete un 0,75 % diario, que el programa traduce a «7 dólares y medio diariamente por cada 1.000», pagado un 80 % en USDT retirable a diario y un 20 % en el token del propio proyecto, más 200 tokens de airdrop por cada 1.000 aportados. Hay tramos: con 5.000 el porcentaje sube al 0,80 % y con 10.000 al 0,85 %, que se concretan en 68 dólares diarios más 17 tokens más 2.000 tokens de regalo, y en ese nivel se añade como obsequio el teléfono blindado o un programa de la clínica de Dubái. Conviene hacer la cuenta, porque el programa la deja sin hacer: un 0,75 % diario son 273,75 % anuales sin reinvertir nada, y reinvirtiendo sería multiplicar por más de quince en un año, por encima del 1.400 %; el capital nominal quedaría devuelto en unos 133 días, y en el tramo del 0,85 % en unos 118. Son rendimientos que no guardan relación con los de ningún producto financiero regulado, y el propio programa pregunta en directo lo que hay que preguntar: «¿de dónde sale ese 0,75, ese 0,80, ese 0,85?». La respuesta que se da es que el marketplace y el juego ya generan ingresos y que esto, en lugar de gastarse en publicidad, se reparte en la comunidad: se compara con los 200 millones de dólares que Binance habría gastado en publicidad generalista «que no le sirvió para nada». Es decir, la retribución se explica como captación de comunidad, no como rendimiento de una actividad que la cubra. Quién está detrás, y en qué punto estaba el proyecto. Sitúa el origen en China y dice que «la dueña es una mujer china», a la que describe como accesible —una delegación española había estado con ella esa misma semana— y reconocida en Asia, y reconoce con franqueza que sigue pendiente de recibir más información sobre ella. El proyecto llevaría siete u ocho años de gestación y dos operando en Asia, con expansión a Europa e Hispanoamérica desde octubre o noviembre de 2025. Su principal argumento de credibilidad es el trámite de la licencia DMCC en Dubái, que esperaban «en marzo o así», y aquí hay que hacer dos precisiones comprobables porque es el argumento que sostiene todo lo demás. La primera: en antena se dice que esa licencia «la tienen 20 o 20 y tantas empresas en el mundo», y no es así; el DMCC Crypto Centre aloja cientos de empresas de blockchain y Web3. La segunda, más importante: una licencia DMCC permite constituir una sociedad y operar, pero no autoriza a explotar un exchange, custodiar fondos de clientes ni intermediar operaciones, actividades que en Dubái requieren una licencia distinta, la de VARA, el regulador de activos virtuales, que mantiene registro público consultable. El propio invitado, en todo caso, matiza su argumento mientras lo da: «estamos pendientes de que le den la licencia y entonces ya se mostrará todo». También se anuncia el lanzamiento de la blockchain para el 1 de junio de 2026. Esa fecha y la de la licencia ya han pasado, así que son verificables por cualquiera que escuche esto más tarde. Y la nota de prudencia, que la pone el invitado. Cuando se plantea el reparo lógico —cómo fiarse de unos péptidos que llegan desde Dubái—, no se defiende: dice que de eso se trata, de investigar, y repite lo de no creerle a él. Admite que en este terreno «los cacos van por delante de la tecnología» y que conoce gente muy experta a la que también se la han dado. Su conclusión literal es la que debería encabezar cualquier conversación sobre un proyecto así: «lo mejor es no fiarse de nadie y que cada uno investigue; y si no quieres investigar, búscate alguien experto que te pueda hacer esa labor». Carlos lo subraya en directo: «es un consejo muy bueno y que nadie lo olvide». Para pedir más información sobre el proyecto, en antena se ofreció escribir al correo del propio programa. EL CRIPTOENIGMA Venía pendiente de la semana anterior: ¿cuántos bitcoins se calcula que están perdidos e inaccesibles? Entre 2,3 y 3,7 millones, es decir, entre el 11 % y el 18 % de los 21 millones que llegarán a existir, y algunos estudios hablan de más. Dentro de esa cifra están el millón largo de bitcoins atribuidos a Satoshi Nakamoto, sin un solo movimiento en quince años. Se pierden sobre todo por claves privadas extraviadas y por carteras muy antiguas que nunca se han movido, y el efecto es que reducen todavía más la oferta. El criptoconsejo del día: cada uno compra bitcoin al precio que se merece. ENLACES En antena no se facilitó ninguna web oficial del proyecto, solo el correo del propio programa, así que no hay enlace que ofrecer aquí; tampoco he localizado un sitio oficial verificable de forma independiente. Para comprobar si una empresa está autorizada a operar con activos virtuales en Dubái, el registro público del regulador es el de VARA: https://www.vara.ae Para comprobar si una entidad está autorizada a prestar servicios de inversión en España, y si figura en la lista de advertencias sobre entidades no registradas, el registro de la CNMV: https://www.cnmv.es Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.

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