Salir del salero: El Papa León XIV nos enseña a iluminar sin complejos
Sobre este episodio
Jesús nos lanza un piropo de los grandes, pero que viene acompañado de un reto radical en mitad de nuestra rutina. Nos mira de frente y nos dice: «Vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo» . No nos pide que seamos perfectos; nos pide que seamos significativos y que no tengamos miedo de aportar sabor y claridad allí donde estemos.