Dios no es indiferente | Jesús pone tu dolor en el centro
Sobre este episodio
Después de días en los que el dolor y la fragilidad han tocado a nuestra puerta de forma tan directa, el Evangelio de este viernes nos regala una caricia al alma. Jesús acude a comer a casa de un fariseo y se encuentra a un hombre enfermo. Mientras todos observan para juzgar, Jesús se fija únicamente en el sufrimiento de esa persona, la pone en el centro de todo, la toca y la sana.