La viga en el ojo: ¿Por qué nos encanta juzgar a los demás para tapar nuestros complejos?
Sobre este episodio
Jesús va directo al grano y nos suelta una de sus frases más demoledoras: «No juzguéis, para que no seáis juzgados» . Nos habla de la hipocresía de ir por la vida buscando la mota de polvo en el ojo de nuestro compañero, mientras llevamos una viga de madera entera metida en el nuestro.