Mujer Constructora de Paz
Sobre este episodio
Hay una diferencia entre el silencio elegido vs. silencio impuesto Hay un silencio que tú eliges para escucharte y ordenarte… y hay un silencio que te imponen para No incomodarte. Las emociones No son “caprichos”: son percepción de lo que pasa en tu realidad interna y externa, y se expresan incluso en el cuerpo (pulso, gestos, llanto, tensión) . O sea: aunque no hables, tu cuerpo y tu alma sí están hablando. Cuando el silencio se vuelve castigo, lo que ocurre es represión: “me lo trago”, “me aguanto”, “no digo nada, para que nadie se altere”. Pero cuando el silencio es encuentro, ocurre otra cosa: tomo contacto con lo que siento, lo nombro con respeto, y lo presento delante de Dios. El silencio sano No apaga emociones: las ordena Tu emoción No nace solo por “lo que pasó”, sino por cómo lo interpretaste; la interpretación influye en la emoción . Por eso, en el silencio sano una mujer se pregunta: 1 “¿Qué me estoy diciendo por dentro?” 2 “¿Qué significado le di a esto?” 3 “¿Esto me está protegiendo… o me está encadenando?” Y aquí entra algo precioso: el estrés emocional también tiene una función de señal. Hay una mirada que explica que esa activación interior es como una alarma que le dice a la mente: pon atención. El silencio sano, es ese momento en el que dices: Me detengo… porque mi interior merece atención. En la vida por dentro tiene habitaciones… y algunas se cierran por miedo. El silencio como encuentro No es encierro: es abrir una puerta con ternura.