Capitulo 57: “Y entonces, profe, ¿qué hago? ¿Gané o perdí?”. Conversación con Federico Torres, integrante del Centro de Pensamiento Pedagógico.
Sobre este episodio
¿Qué pasa cuando la rigidez de una norma escolar termina castigando y aislando al mejor estudiante del colegio simplemente por no tener una familia tradicional? En este nuevo episodio de CEIPA Talks , nos acompaña el Dr. Federico Agudelo Torres , docente investigador de la Universidad Católica Luis Amigó e integrante del centro. A partir de su caso titulado "¿Y entonces, profe, qué hago? ¿Gané o perdí? ¿Voy o no voy?" , publicado en el libro Casuística pedagógica para el trabajo profesional con incidentes críticos , analizamos de forma crítica el Decreto 1290 de evaluación escolar en Colombia y cómo las normativas institucionales a menudo chocan de frente con las complejas realidades de la vida humana. El corazón de esta impactante historia es Cristian , un estudiante brillante de grado undécimo que llevaba 11 años en la institución, siendo considerado literalmente un "hijo del colegio". Cristian vivía una realidad familiar sumamente compleja: tras la separación de sus padres biológicos y una cadena sucesiva de divorcios y nuevos matrimonios de sus padrastros y madrastras, terminó viviendo solo y acumulando "seis papás". Aunque en fechas especiales esta situación le significaba recibir múltiples regalos, en el día a día escolar se enfrentó a un vacío insalvable: debido a que algunos de sus padres vivían fuera del país o llevaban vidas completamente separadas, ninguno de ellos podía asistir físicamente a las reuniones de entrega de calificaciones.Es aquí donde la rigidez del reglamento escolar se convierte en un obstáculo absurdo. El colegio tenía la estricta norma de que, si un acudiente no asistía a la entrega de notas, el estudiante no podía ingresar al aula de clase y debía ser enviado a la biblioteca. De esta manera, Cristian —un joven querido, respetuoso y de excelente rendimiento académico— terminó pasando semanas enteras solo en la biblioteca, pagando una matrícula costosa simplemente por estar excluido de sus clases y de la socialización con sus compañeros. A pesar de los intentos del profesor Federico por proponer alternativas lógicas para la época, como una entrega de notas virtual por Skype, la institución se mantuvo intransigente en nombre del orden normativo. El punto más desgarrador del caso llega con la ceremonia de graduación. Cristian se enfrentó a un dilema doloroso: aunque sus "seis papás" le ofrecían comprarle el traje de grado (lo que significaba que tenía opciones de sobra para vestir), ninguno lo acompañaría físicamente ese día. Desesperado, le preguntó a su director de grupo si debía asistir o no. A pesar de que la comisión de promoción lo reconoció por unanimidad como el mejor egresado de su año al haber obtenido el primer puesto de todo el colegio en las pruebas Saber 11 (ICFES), Cristian tomó la triste decisión de no asistir a su propia ceremonia de grados debido a la soledad a la que lo condenaba la ausencia de sus acudientes. A través de este relato, el Dr. Federico nos invita a reflexionar sobre el verdadero propósito de la evaluación y la autonomía escolar. Nos recuerda que las familias en Colombia ya no responden a un único modelo tradicional y que la escuela, al estar inmersa en un mundo en constante movimiento, no puede pretender quedarse estática o deshumanizada. Una conversación profunda y conmovedora que cuestiona qué habita en el alma de un maestro al evaluar a otro ser humano, y que resulta indispensable para educadores, directivos y familias que buscan construir una educación basada en la empatía, la flexibilidad y la humanidad. 🎧 ¡Dale play y acompáñanos a reflexionar sobre la escuela que humaniza versus la escuela que excluye!