Carta XVII La pobreza como libertad interior
Sobre este episodio
La filosofía no puede aplazarse hasta “tenerlo todo resuelto”. La pobreza no es un obstáculo para la sabiduría; puede ser su aliada. La frugalidad es pobreza voluntaria. La naturaleza exige poco; el exceso lo exige el miedo. Miedo y esperanza nacen del mismo desorden interior. No es la situación externa la que pesa, sino el alma que la habita. La riqueza no elimina los problemas: los sustituye. La sabiduría hace inútiles las riquezas y, por eso, nos hace libres.