Día 3 | María en mis heridas
Sobre este episodio
Hay heridas que no se cerraron. No porque seamos débiles, sino porque fueron profundas. María no fuerza la sanación. Primero se queda. Hoy no venimos a abrir todo ni a explicar nada. Solo a dejar de esconder lo que todavía duele. Y a descubrir que Ella permanece justo ahí, de pie, junto a lo que más nos cuesta mirar. Tus heridas no te definen. Pero merecen ser acompañadas. Ven, no tienes que entrar solo.