Señor, si quieres puedes
Sobre este episodio
Hay algo que en algún momento quisiste profundamente. Para tu familia. Para tu matrimonio. Para tu vida interior. Algo que con el tiempo dejaste de pedirle a Dios. No porque dejó de importarte. Sino porque aprendiste que desear duele. Y el corazón, cuando aprende eso, hace algo muy humano y muy triste: deja de querer en voz alta. Hoy en Café con Cristo entramos juntos a un momento brevísimo del Evangelio donde un hombre que llevaba años así excluido, olvidado, convencido de que no merecía estar cerca se atrevió a acercarse a Jesús con toda su fragilidad a la vista. Y lo que Jesús le respondió sigue siendo igual de real hoy. No solo para ese hombre. Para ti. Para ese deseo que guardas en lo más hondo y que todavía, en silencio, respira.