Nadie nunca me enseñó a amar
Sobre este episodio
Las heridas del hombre, los silencios que aprendimos a guardar y el amor que Cristo quiere enseñarnos. Hay hombres que aprendieron a trabajar antes que a expresar lo que sentían. Que saben proveer, proteger y resolver problemas, pero que nunca aprendieron a abrir su corazón. Hombres que crecieron creyendo que llorar era debilidad, que pedir ayuda era fracasar y que amar significaba darlo todo, aunque nunca supieran cómo darse a sí mismos. Hoy queremos entrar con muchísima ternura en esas heridas que tantos hombres llevan en silencio. A través de Efesios 5, el Salmo 127 y Lucas 13, descubriremos que Cristo no solamente nos llama a amar como Él, sino que también quiere transformar nuestra manera de amar. Porque quizás nadie te enseñó a amar como necesitabas, pero eso no significa que sea demasiado tarde para aprender.