Capítulo 13 Baila y muere: obsolescencia y aceleración
Sobre este episodio
Noys argumenta que el aceleracionismo es una fantasía peligrosa que somete a los seres humanos al ritmo destructivo de las máquinas, e insiste en que la única alternativa real frente al capitalismo es frenar su marcha, rechazar la productividad obligatoria y detener el desgaste de la vida.El texto de Benjamin Noys (pág. 181) es una crítica frontal e histórica contra todo el movimiento aceleracionista, advirtiendo que su obsesión con la velocidad y la tecnología es una trampa que siempre termina favoreciendo al propio capitalismo. Los puntos centrales de su argumento son: La falacia de la aceleración revolucionaria: El autor sostiene que es un grave error pensar que empujar las lógicas del capitalismo hasta el extremo provocará su colapso. El capitalismo es un sistema que se alimenta de sus propias crisis y mutaciones, por lo que acelerarlo solo lo hace más fuerte y destructivo. Baila y muere (La metáfora del desgaste): Utiliza esta expresión para describir cómo el sistema arrastra a los individuos a un ritmo frenético de producción y consumo. Sostiene que la lógica aceleracionista condena a la clase trabajadora a desgastarse, quemarse y morir en la pista de baile del mercado laboral, confundiendo la velocidad de la explotación con una falsa experiencia de liberación. La obsolescencia programada de lo humano: Explica que el capital trata a las personas como mercancías con fecha de caducidad. Bajo la presión de la innovación tecnológica constante, los cuerpos, los saberes y las vidas humanas se vuelven obsoletos a un ritmo alarmante, lo que genera una masa de población precarizada y descartable que el sistema ya no necesita. Reivindicación de la negatividad y el freno: Frente a la fascinación prometeica por las máquinas y el futuro tecnológico, Noys propone recuperar la capacidad de decir no, de interrumpir los flujos del mercado y de sabotear el imperativo de la productividad. Para él, la verdadera política radical consiste en poner un freno de mano a la velocidad del capital en lugar de pisar el acelerador.