Cuando una puerta se cierra, el Camino continúa
Sobre este episodio
Bienvenidos a un nuevo podcast. El próximo domingo 30 de agosto tengo una cita con el Aikido en Totana. A primera vista podría parecer simplemente eso: una invitación a participar en un entrenamiento de Aikido. Cuatro horas de práctica durante la mañana, con una pausa a mitad del entrenamiento para hidratarnos y, dentro de esas cuatro horas, dos en las que me han pedido que sea yo quien dé la clase. Una actividad más dentro de la agenda de cualquier practicante. Pero para mí no lo es. O, al menos, no lo es únicamente. Porque cuando recibí la invitación me hizo especial ilusión. Y no sólo por el hecho de volver a ponerme delante de un grupo de practicantes para compartir unas horas de Aikido. Hay algo más profundo detrás de esa ilusión. Gracias por la escucha, un fuerte abrazo. Félix