Un perro apaleado reconoce a otro
Sobre este episodio
Bienvenidos a un nuevo podcast. Hay viajes que empiezan mucho antes de poner el coche en marcha. El viaje a Totana comenzó, en realidad, varios días antes, durante esas conversaciones telefónicas en las que dos personas que todavía no se conocen personalmente empiezan, poco a poco, a descubrir que quizá tienen más cosas en común de las que imaginaban. Todo empezó gracias al Sensei Ángel Montero, de Granada. Ángel y yo nos conocemos desde hace años. Nos hemos encontrado en diferentes cursos de la asociación, hemos compartido tatami, entrenamientos y ese tipo de experiencias que hacen que, aunque uno no vea a una persona todos los días, exista ya una historia compartida. Pero en esta ocasión Ángel fue, sin saberlo, el puente que hizo posible un encuentro diferente. El Maestro José Valero —Pepe, como le llama todo el mundo— llevaba un tiempo escuchando los podcast de Aikido Ibérico y quería conocerme. Así que le pidió a Ángel mi número de teléfono. Y entonces empezó una de esas curiosas historias que, cuando uno mira hacia atrás, parecen haber sucedido porque tenían que suceder. Gracias por la escucha, un fuerte abrazo. Félix