Aprendiendo a dar y a recibir: La etíope que me cambió la vida
Sobre este episodio
Tantas veces negamos las bendiciones que nos ofrece el Camino porque nos da vergüenza, “pena”, y no queremos ser una carga. Pero siempre tenemos algo para dar a cambio, y a veces nuestra sola presencia es suficiente. ¿Cuántas veces tenemos exactamente lo que el otro necesita, y el otro tiene exactamente lo que necesitamos nosotros? Si no estás acostumbrada a recibir, desafíate a pedir un favor pequeño. Y si no estás acostumbrado a dar, busca quién necesite algo de ti que puedas dar. Porque cada que uno da, recibe. Y cada que uno recibe, también da.