Capítulo 23 - 2025: Violencia y terrorismo en Nigeria
Sobre este episodio
La situación de seguridad y libertad religiosa en Nigeria se ha deteriorado de forma alarmante en los últimos años. El noreste del país sigue inmerso en una de las insurgencias más letales de África , protagonizada por Boko Haram y su facción disidente ISWAP, vinculada al Estado Islámico. Tras la muerte del líder histórico de Boko Haram, Abubakar Shekau, en 2021, ISWAP se fortaleció militarmente y territorialmente, empleando drones, propaganda avanzada y un sistema de control social basado en impuestos y administración paralela. Boko Haram, por su parte, continúa aplicando tácticas extremadamente violentas contra civiles, incluidos secuestros masivos, ataques indiscriminados y atentados suicidas, con un resurgimiento notable en 2025. La violencia, lejos de disminuir, ha aumentado de forma clara en 2024-2025. Según datos de organizaciones internacionales, 2025 ya supera el número de ataques y víctimas de los años anteriores, con masacres, ofensivas coordinadas contra bases militares y un incremento de secuestros y desplazamientos. El conflicto ha provocado más de 40.000 muertos desde 2009 y entre 2 y 3 millones de desplazados internos, además de extenderse a Camerún, Chad y Níger, complicando la respuesta militar y humanitaria. La persecución religiosa es una dimensión central del conflicto. El informe Open Doors World Watch List 2025 sitúa a Nigeria como el país más mortífero del mundo para los cristianos , con una puntuación de persecución “extrema”. Entre octubre de 2023 y septiembre de 2024, más de 4.500 cristianos fueron asesinados , y las cifras de 2025 superarían ya los 5.000 , concentrados en el norte y el Middle Belt a manos de Boko Haram, ISWAP y milicias fulani radicalizadas. Se registran también más de 3.100 secuestros , más de 500 iglesias destruidas o cerradas , y cerca de 3,5 millones de cristianos desplazados dentro del país. Aunque el gobierno federal no persigue directamente a los cristianos, la inacción, la impunidad y la debilidad estatal agravan la crisis. Mientras continúen la pobreza extrema, la falta de empleo juvenil, el crecimiento demográfico acelerado y el deterioro de la gobernanza, el conflicto difícilmente disminuirá solo mediante respuestas militares.