Protege tus labios
Sobre este episodio
Las palabras pueden traer alegría o causar heridas profundas. Por eso necesitamos buscar, por el poder de Dios, proteger nuestra boca y desterrar las palabras ruinosas. Jesús es nuestro ejemplo perfecto: Sus palabras fueron compasivas, tiernas y amables. Seamos prontos para oír, tardos para hablar y tardos para la ira.