Una Palabra Oportuna 4351
Sobre este episodio
Un espacio para caminar con Jesús Tips para discernir la realidad Lunes 17 de noviembre de 2025 Por: Antonio Pérez Esclarín Aprender a resolver las diferencias Para superar los desencuentros y enfrentamientos, superar la tentación de la violencia y avanzar hacia una genuina reconciliación y convivencia, debemos aprender a no agredir ni física, ni verbal, ni psicológicamente a nadie; requisito indispensable para la verdadera paz. La agresión es signo de debilidad moral e intelectual, y la violencia es la más triste e inhumana ausencia de pensamiento. Hay que aprender a resolver las diferencias y los conflictos mediante el diálogo y la negociación, de modo que todos salgamos beneficiados de él, tratando de convertir la agresividad en fuerza positiva, fuerza para la creación y la cooperación y no para la destrucción. Valiente no es el que insulta, amenaza, ofende o golpea, sino el que es capaz de dominar sus propias tendencias agresivas y las convierte en canales de encuentro y construcción de vida. Debemos también aprender a valorar y aceptar las diferencias políticas, sociales, culturales, religiosas, de raza, de género sin convertirlas en desigualdades y a considerar la diversidad como riqueza, con una fidelidad inquebrantable a los derechos humanos. Aprender también a tratar con cortesía, a considerar los problemas como retos a resolver y no como excusas para ofender o culpar a otros. Con Tu presencia Señor, saldremos fortalecidos.