Una Palabra Oportuna 4471
Sobre este episodio
Un espacio para caminar con Jesús Tips para discernir la realidad Viernes 16 de enero de 2026 Por: Antonio Pérez Esclarín ¡Gracias maestros y maestras! La celebración ayer del Día del Maestro, nos brinda una excelente oportunidad para agradecer la labor callada y heroica de numerosos educadores y educadoras anónimos que, a pesar de los problemas y dificultades, viven con ilusión y entrega su vocación de servicio. Necesitamos reafirmar la importancia de su misión e insistir en la necesidad de valorarlos más y tratarlos mejor. Ser maestro, educador, es algo más sublime e importante que enseñar matemáticas, biología, computación, inglés o robótica. Educar es alumbrar personas libres y solidarias, dar la mano, ofrecer los propios ojos para que los alumnos puedan mirarse en ellos y verse valorados, queridos, importantes. El quehacer del educador es misión y no simplemente profesión. Implica no solo dedicar horas sino dedicar almas, exige no solo ocupación sino vocación. El genuino educador está dispuesto no solo a dar clases sino a darse, a gastar su vida para que los demás tengan vida y la tengan en abundancia. ¡Gracias maestros y maestras! y sigan viviendo con orgullo y responsabilidad la misión tan trascendental a la que les invita Jesús, modelo sublime de maestro. Con Tu presencia Señor, saldremos fortalecidos.