Una Palabra Oportuna 4960
Sobre este episodio
Un espacio para caminar con Jesús Tips para discernir la realidad Lunes 05 de octubre de 2026 Por: Antonio Pérez Esclarín Latidos de amor El corazón de Dios es un manantial inagotable de latidos de amor. Amor que consuela, comprende, sana, perdona. Amor a todos y a cada uno de nosotros no porque seamos buenos, sino porque Él lo es y nos ama siempre y sin condiciones. Él te creó por amor y te quiere como eres, con tus cualidades y tus defectos, con tus valores y virtudes, pero también con tus debilidades e incoherencias. "Ámame cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite". En momentos en que sientes que el corazón se te llena de angustia y que los problemas y preocupaciones te oprimen el alma, recuéstate sobre el pecho amoroso de Jesús y al escuchar sus latidos de amor, te irás llenando de alegría, fortaleza y consuelo. Así lo hizo Juan, el discípulo amado, que se convirtió en el apóstol del amor, que en la última cena se recostó sobre el pecho del maestro y sus latidos de amor por todos, hasta por Judas, que estaba a punto de traicionarlo, lo llenaron de fortaleza para permanecer fiel al pie de la Cruz, junto a María la madre de Jesús, crucificados ellos también por el sufrimiento del hijo y del amigo, pues el que ama de verdad, sufre con el sufrimiento de la persona amada. Con Tu presencia Señor, saldremos fortalecidos.