¿Qué impedirá que yo deje que Dios me transforme?
Sobre este episodio
¿Qué impedirá que yo deje que Dios me transforme? Si te enfrentas a un oponente en un concurso, ¿no te ayuda a ganar si conoces a tu "adversario" y cuáles son sus estrategias? Lo mismo ocurre en nuestro caminar cristiano. Tenemos un adversario, pero puede ser derrotado si entendemos sus tácticas y utilizamos nuestra "arma secreta". Cuando comienzo mi camino cristiano, puedo pensar erróneamente que nunca más seré tentado. Quizás ahora me he dado cuenta de que todavía soy capaz de realizar acciones no tan buenas, como las que solía hacer, y me sorprende que las mismas tentaciones no hayan desaparecido. ¿Observo a otros creyentes y pienso que la vida cristiana es fácil para ellos, pero por alguna razón es difícil para mí? Debo darme cuenta de que las tentaciones y la necesidad de negar mis propios deseos egoístas, siempre serán parte de mi vida, hasta que yo salga de este cuerpo mortal. Todos tenemos la misma naturaleza humana con la "predisposición" y tendencia a pecar. Entonces, ¿significa eso que no hay esperanza? ¿Qué no hay otro recurso fuera de rendirme a la tentación y ni siquiera tratar de andar con Dios? 2 Pedro 1:3 nos dice: Por Su poder divino, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir una vida piadosa. Hemos recibido todo esto al llegar a conocerlo… (NTV) ¡Esto significa que sí PODEMOS vivir de la manera que Él quiere, porque Él nos ayudará! En primer lugar, hay que entender que, aunque Dios nos ha dado Su naturaleza divina (en la Persona del Espíritu Santo) con el fin de vencer el poder del pecado, todavía tenemos la naturaleza pecaminosa dentro de nosotros que heredamos de Adán, y que quiere alejarnos de Dios. Adán y Eva cedieron a la tentación de la serpiente, quien insinuó que Dios era un mentiroso, y les negaba algo que ellos consideraban como bueno. (El fruto era hermoso, delicioso y, según Satanás, los haría sabios como Dios). Su pecado fue que eligieron tratar de satisfacer sus necesidades percibidas INDEPENDIENTEMENTE DE DIOS, en lugar de confiar en Él. Por supuesto, la serpiente distorsionó las palabras de Dios y no les contó que habría malas consecuencias por comer del fruto. Cuando Adán y Eva pecaron, la naturaleza perfecta con la que Dios les había creado se corrompió. En consecuencia, cada uno de nosotros recibió esa misma naturaleza corrupta cuando nacimos en la raza humana, tal como escribió Pablo en Romanos 5:12. Por lo tanto, necesitamos entender la estrategia de Satanás que utiliza nuestra naturaleza humana (ambos son nuestros "adversarios") para arrastrarnos hacia el pecado, ya que nuestra naturaleza pecaminosa se resiste a Dios. Así que a medida que caminemos en armonía con Dios, no nos sorprenderán las tácticas del enemigo y dependeremos cada vez menos de nosotros mismos y más de Dios. Recuerda que la estrategia de Satanás NO ha cambiado nada desde el Jardín del Edén. Él siempre distorsionará las palabras de Dios, diciéndome "puedes estar satisfecho, contento y feliz sin Dios" y "no puedes confiar en que Dios haga lo mejor para ti". La respuesta es conocer cada vez más a Dios íntimamente y caminar en armonía con Él. Mi vieja naturaleza que se resiste a Dios tratará de desviarme, pero Dios me ha dado una nueva naturaleza, Su naturaleza divina, en el Espíritu Santo la cual es más poderosa y me ha liberado del poder de mi vieja naturaleza. (Ver Gálatas 5:16-18) Desde que nací hasta que me convertí en seguidor de Jesús, me centré en el comportamiento. Ahora Dios quiere cambiar mi enfoque, de la conducta externa a la transformación interna, porque mi conducta externa siempre se ajustará a mis convicciones y valores internas. Es fácil concluir que mi naturaleza pecaminosa es diferente o peor que la de los demás. Pero la verdad es que todos tenemos la misma naturaleza corrupta. Algunos creyentes pensarán: "Soy tan malo que no tengo remedio", o "probé la vida cristiana, pero todavía tengo los mismos deseos brotando en mí, así que ¿cómo puedo seguir a Dios?"