Gelmirez, el obispo que quiso ser rey
Sobre este episodio
Una torre en llamas, una reina humillada en plena plaza y un obispo que escapa disfrazado entre las sombras. Compostela, 1117. Pero el hombre que huyó aquella noche volvió. Y no solo recuperó el mando: convirtió una sede perdida en el fin del mundo en archidiócesis, a la altura de Roma y Jerusalén. Este es Diego Gelmírez, el obispo que fue mucho más que un clérigo: estadista implacable, constructor de catedrales, almirante de la primera flota atlántica de los reinos cristianos y maestro de la propaganda. Cambió de bando cuando le convino, se llevó reliquias de Braga, coronó a un niño de seis años y encargó una crónica para decidir cómo lo recordaríamos.