El ascenso que en realidad es un traslado del problema
Sobre este episodio
El Principio de Dilbert, popularizado por Scott Adams, describe una dinámica incómoda: en algunas organizaciones, los empleados menos competentes en tareas operativas terminan en puestos de gestión. No porque sean los más capaces, sino porque así dejan de afectar directamente el trabajo crítico. Suena a broma. Pero a veces explica más que muchos manuales. En este episodio: por qué subir de puesto no siempre es reconocimiento… y cómo una organización o en gobierno puede volverse ineficiente desde arriba, eso sí mientras demuestre más lealtad que competencia. No todos los ascensos son una recompensa. Algunos son una reubicación. Eso es el principio de Dilbert. En algunas empresas, cuando alguien no funciona bien en la operación, no lo corrigen, lo ascienden. Lo mueven a un lugar donde ya no toca el trabajo crítico, pero ahora toma decisiones sobre quienes sí saben hacerlo. Suena absurdo, pero pasa. Porque es más fácil mover el problema que enfrentarlo. Y así, poco a poco, la incompetencia deja de ejecutar y empieza a dirigir. Hoy pregúntate esto. Cuando alguien sube, ¿sube por lo que aporta o por lo que estorba menos abajo? No todo ascenso es mérito. A veces solo es una forma elegante de esconder el problema en otro nivel.